05/03/09
Cambio de nomadismo
Aunque sólo hace una semana que no escribo en este blog, tengo la sensación de que ha pasado mucho tiempo, mucho más que una semana. En estos días he trabajado sin parar, me he cambiado de casa, he renovado aspectos y actitudes de mi manera de ser y he cambiado otros. Siento un verdadero cambio de dirección en mi vida. Por ejemplo, ya no escribiría tanto de nomadismo físico, sino de otro tipo más sutil, más en el terreno intelectual y artístico.
Siempre imagino que voy de camino a algún lado. Como si formara parte de una caravana atravesando el desierto; que llegaremos a nuestro destino, venderemos en su bazar lo que llevamos y compraremos otras cosas para volver a casa. Y por el camino iremos comprando y vendiendo, siempre mirando de aprender algo nuevo. Comprar y vender ideas.
Lo del mercado de ideas no tiene nada de nuevo. No sé ni dónde lo vi escrito por primera vez, ni cuándo, es algo que ha estado en el aire mucho tiempo. Como poeta y teatrero siento que formo parte de ese mercado, con todo lo jodido que tiene en ciertos sectores hablar de mercado.
Me considero miembro de una caravana de mercaderes de ideas que atraviesa espacios para llegar a un punto de intercambio, aprender ahí lo que se pueda en el tiempo limitado que siempre es el que hay, y seguir al siguiente lugar con todo el equipaje y las mercancías que se puedan llevar. Es extraña esta metáfora. Parece implicar que siempre se compra y se vende, pero nunca se llega a profundidad alguna. Lo que falta añadir, quizá, es que por el camino de un bazar a otro, siempre hay tiempo para pensar, para averiguar cómo funcionan las cosas, para hablarlas con otros viajeros, de manera que una idea nunca llega al siguiente punto de encuentro sin haber sido transformada por el contacto con otras ideas, con otros puntos de vista.
El nomadismo físico fue para mí una expresión corporal de este tipo de viajes, que sigo considerando necesarios, aunque la parte física del traslado me parezca menos importante. No quiero decir que pienso asentarme: hace muchos años abandoné el mundo académico porque me parecía sedentario en su forma de producir ideas, poemas, reflexión. Ahora lo que necesito es establecer un campamento y dejar de moverme: necesito darme tiempo para explorar esas ideas, esos poemas, esas reflexiones, para viajar con ellas de otra manera, dejando de lado la autometáfora física del movimiento y adoptando otra forma de esa metáfora, más interior.
No sé qué pasará, cómo lo haré. Esto implica un cambio de paradigma, de la manera en la que entiendo mi trabajo y mi manera de ser. Lo único que más o menos veo claro es que en este blog lo iré contando.
Por cierto: últimamente venía publicando aquí de tres a cuatro veces por semana. Necesito reducir esa frecuencia. Paseante Extranjero se actualizará los martes y los jueves, y algún sábado. Esto forma parte de eso que decía más arriba acerca de darme tiempo para pensar, para escribir.
Archivado en: Diario-de-la-vida-diaria
Comentarios [2]




