15/07/08
Formas de la visibilidad: una entrevista con Adriana Lestido
Sin la menor noción de la magnitud del momento, conocí por casualidad a Adriana Lestido, una de las grandes fotógrafas (y fotógrafos) de Latinoamérica, del mundo. Fue en el Centro Cultural Recoleta, de Buenos Aires, donde ella preparaba una exposición retrospectiva de su obra esencial, trabajo de los últimos treinta años. Ella estaba ahí para el rodaje de un documental. Yo entré en la gran sala del Recoleta, la de las exposiciones buenas, di la vuelta por la exposición y no entendí nada, hasta que llegué al final. Volví al principio y la vi de nuevo: estaba fascinado con la fuerza, estética y moral, de las imágenes.
La palabra “imagen” se usa con demasiada soltura, con referencia a cualquier objeto primordialmente visual. ¿Qué tal si la utilizamos para referirnos a lo que de verdad nos marca, para bien o para mal, la imaginación? En ese sentido he querido decir “imagen” al final del párrafo anterior. Y es que las imágenes de Lestido tienen esa potencia, ese potencial de marcar, que es el trabajo que se ha impuesto la fotografía cuando ha querido contar el mundo más allá del círculo íntimo del álbum familiar.
Con el desparpajo del ignorante, le pedí a Lestido su dirección electrónica; le dije que a lo mejor le hacía una entrevista para Sin Género de Dudas. Y eso porque una de las primeras cosas que me pasó por la cabeza cuando salí de la exposición era que me hubiera gustado compartir esa experiencia con Carmen Castro. Me hubiera gustado conocer su opinión, discutir con ella como siempre hemos discutido todo aquello que nos importa. Al poco tiempo, me comuniqué con Adriana Lestido, pero no logramos compaginar agendas. Pasaron dos meses, y me la volví a encontrar en otra exposición. Ahí le volví a insistir sobre la entrevista. Tras nuevas negociaciones electrónicas, por fin logramos poner fecha, hora y lugar para la entrevista. Preparándola, volvió a sobrecogerme esa fuerza de sus fotos, registro de la pasión y el cuidado (lo sabría más tarde) con los que Lestido aborda sus proyectos, la vida, el amor, la pérdida, lo que significa ser humano y humana, ser social y ser en el tiempo que nos ha tocado vivir.
La conversación tuvo lugar, mate de por medio, en el departamento de Adriana en San Telmo. Me llamó la atención que vive como a mí me gusta: hay espacio para cocinar y comer, espacio para descansar, espacio para trabajar, pero todo en uno: porque todo forma parte de la vida— se me ocurre que crear más compartimentos estancos de los necesarios (el laboratorio fotográfico, por ejemplo) es una forma de truncar lo que se es, la experiencia de lo íntimo y, a fin de cuentas, la vida.
Una cosa más, antes de empezar. Mientras conversábamos, yo le conté a Adriana algo de mi vida y de mis propios procesos creativos. Quería que aquello fuera en realidad una conversación, un intercambio, y no sólo una sesión de preguntas y respuestas. Sin embargo, todo eso que yo conté no viene a cuento aquí, no es lo que interesa. Lo omito porque lo que me importa transmitir es lo que Adriana Lestido me contó. ¿Comenzamos?
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