tema: Teatro

Taller Beckett


¿Piden las obras teatrales de Samuel Beckett un estilo, una manera de hacer, en particular? Si el naturalismo es el estilo—neurótico—del siglo XX, ¿propone Beckett otro estilo, más esquizofrénico, más nómada, más croto? ¿Cómo desarrollarlo y ponerlo en escena? ¿Qué usos del lenguaje, qué lenguas, requiere? ¿Es verdad que los esquizos del capitalismo tardío—nosotros, hoy—como proponen Deleuze y Guattari, no tenemos otra opción que hablar en estilo indirecto libre?

Este taller, destinado a actores teatrales, se propone explorar estos temas, tanto en lo teórico como en lo práctico.

Duración: 12 sesiones, una por semana (3 meses)

Días: Lunes de 19 a 21 hrs (Buenos Aires) Viernes de 19 a 21 hrs (La Plata)
Inicio: Viernes 13 de septiembre (La Plata) Lunes 16 de septiembre (Buenos Aires)

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Un seminario sobre el cuerpo


No hace mucho, Laura Valencia, de La Fabriquera, me sugirió que ideara un curso, una serie de lecturas, en su espacio. El tema sería el cuerpo. Al principio, estaba un poco desconcertado. En los últimos dos años he venido leyendo con mis alumnos algunos de los textos filosóficos más importantes de los últimos 50 años, siempre desde el punto de vista de un poeta y hombre de teatro, más que el de un filósofo profesional. En esos textos aparece el cuerpo, claro, pero más que nada, se trata de cuestiones que tienen que ver, por así decirlo, con el alma… con el espíritu. Incluso en Deleuze y en Foucault.

La pregunta que me hice, entonces, y a partir de la sugerencia insistente de Laura, fue: ¿Y si tratáramos el cuerpo con el mismo cuidado filosófico que el espíritu o la mente? Evidentemente, ya vamos al gimnasio y comemos correctamente y hemos dejado de fumar, y todas esas cosas; y en la danza, el teatro, las disciplinas orientales, hemos encontrado formas de tratar y cuidar el cuerpo que antes desconocíamos. ¿Pero qué estamos pensando, cómo conceptualizamos el cuerpo como filósofos, poetas, bailarines, teatreros y artistas?

Esto es lo que pretendo explorar con este seminario. La Fabriquera es una compañía de teatro/danza. Para mí, este seminario es una forma de volver al teatro. Tanto teatro como teoría se derivan de la misma palabra griega: theáomai: “yo miro, contemplo”. Creo que esta exploración del cuerpo, desde el otro lado del cuerpo, será fructífera e intensa. Lo que he estado leyendo para preparala, así me lo indica.

Marat/Sade


Cuando nos damos cuenta de que hemos perdido una oportunidad de hacer algo, aunque sólo sea algo trivial, nos embarga una especie de arrepentimiento, nos enojamos con nosotros mismos, podemos llegar a darnos de cabeza contra la pared, cuanto más dura (la pared) mejor. Pero cuando vemos que alguien más ha desperdiciado una oportunidad y con ello la posibilidad de que otros hagan algo (trivial o importante) en el mismo terreno, entonces hay que decirlo, hay que enojarse en serio.
Y enojado es como salí el jueves pasado del Teatro San Martín tras la representación de Marat/Sade, de Peter Weiss. Tras noches como esa uno se queda pensando si no habrá una conspiración—conservadora o estúpida—para tomar el buen teatro político y desarticularlo, quitarle las uñas, para que nadie más lo pueda usar. El planteamiento de Villanueva Cosse, el director, ciertamente me hace pensar que es así.
Marat/Sade fue pensada originalmente como teatro en redondo, y por una razón que debe estar clara para cualquiera que lea la obra, o la escuche, una sola vez: no hay acción, no hay argumento dramático en el sentido convencional; la acción y el argumento tienen lugar en las discusiones filosóficas y políticas entre el revolucionario Marat y el filósofo extremo Sade, y con los locos, que piden libertad y/o mejores condiciones, como todo el mundo. Eso quiere decir que hay que prestar atención, si uno está entre el público, mucha atención, porque las discusiones no son moco de pavo. Y si uno está en el escenario, también debe prestar atención, pero a los matices, a las pequeñas y grandes ironías, a la violencia sutil o gruesa que recorren esas discusiones. Esta obra se hace en redondo para que la cercanía entre actores y público permita escuchar ese juego de sutilezas y burradas.

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