29/08/07
Checkpoint Charlie

Con el tema de los espías me pasa una cosa extraña: puedo ver las películas casi siempre, y no soporto las novelas, excepto cuando destruyen el mito del espía como ser privilegiado. El espía en realidad es un pringado que pone toda su inteligencia al servicio de un Estado que no le va a pagar nunca lo que ha hecho, especialmente cuando se trata de crímenes. Tienden a servir al Estado tanto en el exterior como en el interior; y los celebramos cuando consiguen algo fuera, pero los tememos cuando buscan algo dentro. Si su trabajo no arruinara vidas con tanta facilidad, diría que es completamente inútil; es un trabajo ignominioso. Por ningún lado veo el glamour que se les atribuye, y que depende principalmente de un gusto por el secreto infame no muy distinto del que se exhibe en los programas del corazón, con la diferencia de que, gracias a los espías, la gente sufre de verdad, y no por arreglarnos un rato frente a la tele.
No veo una diferencia real entre el espía y el delator, a menos que el espía sea un jefe de delatores, el que utiliza la información en contra de sus propios conciudadanos. Como está demostrando Estados Unidos últimamente, y demostraron sobradamente los países del Este, darle la vuelta al servicio de espionaje para que en lugar de actuar en el exterior lo haga dentro de la sociedad que se supone que defiende es la cosa más fácil del mundo; de ahí a la guerra sucia no hay más que un paso. No hay que confundir la seguridad del Estado con la seguridad de la población; y sobre todo, no hay que confundir la guerra con la acción de la policía, sea contra el crimen o contra lo que pensamos y decimos.
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sep 4, 20:05
Chapó! La reflexión sobre el espía me parece redonda. Algo del estilo merece la del pirata en general y la del corsario en particular, ¿no crees?
El Estado que en teoría existe para servirnos, para cubrir las necesidades que individualmente no podemos asumir, se independiza de nosotros como un ser malcriado, caprichoso y sádico que lucha por subsistir extorsionando a quien lo concibió como necesario. Esto es así si utilizamos una prosopopeya.
Si lo analizamos socioeconómicamente, en cambio, vemos un instrumento bien ideado por los poderosos (en realidad sólo con poder material) para justificar una herramienta de control sobre el rebaño del que se nutren, bajo el pretexto de defender un servicio irrenunciable a la comunidad.
sep 4, 21:13
De acuerdo, excepto en lo del pirata (el corsario, sí). Los piratas no tienen nada que ver con el estado, no pertenecen a institución alguna. Sin embargo, sí que ensayaron otros tipos de comunidad que, en algunos casos, se acercaban al idealismo. De todas maneras, es un fenómeno complejo que hay que pensar tanto temporal como geográficamente.
En cuanto al pirateo en internet, creo que se trata de pura autodefensa cultural por parte de mucha gente ante el abuso, no tanto de los autores, pero sí de las empresas que comercializan la cultura. En el caso de la música, muchos ya empiezan a regalar las grabaciones para darlas a conocer y luego se ganan la vida tocando en público.
Este cambio comercial implicará un cambio cultural, seguro.
En cuanto a los espías, creo que lo que más me molesta de su imagen en la cultura es que se les presenta como superhombres. Las pelis son divertidas, claro, pero suelen ser mucho mejores las más duras con la profesión de espías. El buen pastor es un ejemplo bastante decente.