08/08/07
Pista
En aquel tiempo
todos bajábamos limpiamente
por las filas de palabras chinas o abisinias
que decoraban la avenida.
Cada mes cambiaban el idioma.
A otra velocidad, nuevo atropello
avisaban las letras luminosas.
Nosotros vacilábamos un poco en la distancia
en labios que alguien llevaba en una bolsa
o en las distintas formas de orillar lo aprendido.
Siempre y aligerándo algo, alguien emprendía su mapa.
¡Qué tiempos aquellos!
Cabía que uno perdiera una pierna o la esperanza
para que los demás salieran de sus casas:
las bocas entre vacías y nuevas.
Otras caligrafías venían con ellos, también.
Algunas tenían años guardadas en su funda
o clareaban en zonas insospechadas
donde el filo de un muro rayaba la piel.
En esos días, los átomos de tu propia voz
se perseguían entre monedas
cuyo círculo se había apagado.
Algo te dedicaba a la soledad, te creo;
pero, y esa hora imprescindible, ¿qué ocultaba?
¿Qué negaba, ya, al amanecer?
Archivado en: Viajero-con-souvenir Poemas
