24/07/07
Laguna Estigia
Se supone que llegaré a la orilla.
Luego saldré con las pastillas bajo la lengua
y hablaré del miedo a la respiración asistida.
Será un nuevo intento de enviarte algo
de recibir algo: una postal, una silla
una esquina que girar, lo que sea.
Lo que venga entre los nervios que anhelamos.
No habrá dedicatorias ni silencios.
No habrá palabras de invierno.
Lo más, encontraré cáscaras de intercambio
avisos de un envoltorio nuevo
y el escenario cerrado por nubes agrias
encaminadas a dejar el pavimento solo
frustrado en su ambición de ser entera la ciudad.
Dicho pavimento será colocado de perfil
para que el tráfico y la vida
entiendan qué descifra su número
qué insiste en su azar.
Pero me entero de todo esto por el camino.
Cuando sepa algo más, te llamaré, no lo dudes..
Te llamaré, y dejaré mi nombre.
También habrá lotes de suerte y de horas baldías
a repartir desde camiones blancos, me dicen.
Y todo será blanco, terminada la lista del asfalto.
Las noches dejarán de existir;
dormiré de día, con ojos abiertos y manos desnudas—
los dedos marcados como ideas, como los sueños
cuando amanecen pegados a la ventana.
Archivado en: Viajero-con-souvenir Poemas

ago 6, 20:28
encantoume este poema, un bico grande dende a outra beira.