Aire de subjuntivo


Como nos hallamos en un túnel de alternativas
queremos anotarlo todo:
Rascarse ahora no viene a cuento fue la primera frase.
Pero eso no es lo que se piensa.
Lo que interesa está obligado a sorprender
desafiar la catarata de ventanas que se nos viene encima
y ser algo tan grande entre las tumbas
que no permita respuesta.

Puede ser un pequeño silencio.

Podemos pulirlo con el abrigo del próximo lunes
la mirada puesta al sur, frente a las nuevas nubes.
Pero no habrá tiempo.
Algo hace ruido y brilla
como si una bienvenida sutil pero eficaz
quemara todas las manzanas:
cualquier posibilidad de envenenarse.