Cuadernos y mapas de poemas


Sí, lo admito, soy un fanatico de Moleskine. Empecé a usar cuadernos dedicados especialmente a mis poemas, ideas y collages a mediados de los 80. Siempre de tapa dura, los he tenido de todos los tamaños. He usado libros de actas, agendas, libretas escolares, lo que encontrara. Incluso los hackeaba para mejor adaptarlos a mis necesidades: empecé a usar gomas para mantenerlos cerrados. Pero como las perdía, decidí fijarlas a la tapa. También les pegaba sobres y fabricaba bolsillos para los papeles sueltos.

En el 98, en Venecia, compré mi primer Moleskine, tenía todo lo que precisaba: la goma, el bolsillo interior. Todavía lo tengo y sin estrenar, es eso de no querer destruir algo tan bonito, aunque no estaba tan bien hecho como los de ahora, las tapas eran de cartón y el bolsillo más frágil. Lo que hacía era imitarlo, a libretas similares añadía la goma y el bolsillo en acordeón.
Pasados algunos años, se empezaron a comercializar masivamente y pude comprarlos en casi cualquier ciudad europea. En Argentina, donde vivo ahora, no se consiguen. Por suerte tengo varios de repuesto.
El collage que aparece en la foto, ha tenido mucho que ver con mi nuevo proyecto poético. Quería organizar los más de 100 poemas que tengo, pero no en un libro, ni en varios, y sin excluir tampoco la posibilidad del libro. Así que se me ocurrió hacer mapas, que luego se doblarán y encuadernarán. Cada uno será un objeto, cosa que no es que me haga mucha gracia, pero calculo que luego se podrán reproducir electrónicamente y, si es preciso, volver a poner sobre papel.