Desayuno para otros


En la cifra de nuestro deseo
anidan cientos de palomas.
Parece preocupante, pero en realidad
no es más que un síntoma, un ejemplo
de que todo se repite al menos una vez
y la segunda quizá no tanto.
Del día más soleado vienen hombres a informar
que ya nada se salva en su esperanza.
Horas después los perdimos de vista.
Se habló de la belleza de su falso testimonio.
Y se supo que algo dado en prenda
se fabrica expresamente para chocar
y deslizar un billete bajo la mesa
o para evitar el ascensor
que tantas veces hemos reclamado.
Si no, para qué tantas pruebas y mediciones
que vibran como el papel celofán
en especial circunstancia.
Varias veces
a alguien se le ha quedado muda el alma
y nadie ha dicho nada.