Elogio del agua


Hay arena en el aire esta tarde, viento de oriente.
Uno lee y juzga siempre en ausencia.
Pronto lloverá.

Existe el idioma sin imágenes, que sólo
es voz y habla sin decir. Se intenta a menudo
y en todas las vidas—la voz que acaricia
y nos hace humanos, sin tener que descifrarla.
Hay que dejarla llorar. Eso es lo que quiero—
dejarla estar junto a mí.

Un arroyo de lluvia arrastra cachos de realidad;
hojas yertas, con la escritura diluida, papel lleno
de tinta y las formas indistinguibles de las palabras.