La repetición del sueño


Soñé que leía un libro sobre la batalla de Okinawa (en la que murieron unas 250 mil personas). Tanques con lanzallamas avanzaban por un paisaje de lodo y rocas donde no quedaba un solo árbol, ni una casa, nada. Leía una frase en el libro. Leía la siguiente frase y era exactamente la misma. La siguiente, igual, y la siguiente y la siguiente y la siguiente. Y cada una completaba la anterior. Una frase idéntica a otra venía con un sentido que la anterior no tenía.
¿Sería por repetición? ¿Por confirmación?
Como si habiendo algo que no funcionó la primera vez, repetirlo y repetirlo nos pudiera llevar al resultado que buscamos.
Hubo cargas de infantería en Okinawa—contra las ametralladoras, los morteros y los cañones—bajas enormes en ambos bandos, miles y miles de civiles muertos. Los norteamericanos se lanzaban contra las posiciones japonesas y casi todos caían. Los mandos no tenían más ideas, como en la guerra de hacía 30 años. Hubo cargas suicidas por parte de los japoneses con todas las bajas posibles; se lanzaban al enemigo con la idea simplemente de matar y ser muerto, el territorio ya no tenía sentido, sólo había lugar para la muerte.
Soñé que leía el infierno. Pero no un libro sobre el infierno. Leía el mismísimo infierno. Y el infierno era esa repetición incesante, infinita.
Desperté.
Pensé: ¿Será eso el infierno, la repetición, vez tras vez, de lo que no funciona? ¿De lo que ya sabemos que no funciona?