Pantum


Sabiendo que esto empieza y termina así
rasquemos el pavimento
hasta un domicilio futuro
donde podamos nombrar números y pasiones.

Rasquemos el movimiento
de pulir nuestras tarjetas, la regla de oro
para poder nombrar números y pasiones
y dejar a Dios sordo en la penumbra.

De pulir tarjetas, una regla de oro
niega otro subterfugio elemental
y deja a Dios sordo en la penumbra
casi exigiendo silencio a las moscas.

Niega tú otros subterfugios elementales
ante la distracción que se ilumina como un ojo
casi exigiendo silencio a las moscas
inventando una razón y su realidad

ante la distracción que se ilumina como un ojo
y abandona furtivamente cualquier crédito
inventando una razón y su realidad
abierta a un otoño más, con otro invierno

que abandona furtivamente cualquier crédito.
Pero ahora nos inspira un renovado azar
abierto a un otoño más, con otro invierno
y la lluvia que invierte en sus alegrías.

Pero ahora nos inspira un renovado azar
hasta un domicilio futuro
y la lluvia que invierte en sus alegrías
sabiendo que esto empieza y termina así.