Alsina y Tacuarí


Para pensar ese momento, la sonrisa
vista de lejos en el colectivo que pasó
acelerando, voladora como un tegumento
de palo borracho en el viento de primavera
y tráfico que barre la 9 de Julio.

Para pensarlo me desvié por laterales
y otras calles de carteles y pensiones agotadas
como una política de la memoria: sin espacio
para sentir el vacío y hechas de miedo
alargado a propósito, aceite flotando
en una mancha de otro aceite.

Y pensé esa sonrisa como una pregunta:
un tegumento que uno pisó sin ver al cruzar
la avenida, corriendo, con el semáforo en rojo.
Y en esas calles sin lugar, de repente la sentí
como una canción, como notas inestables
que se desprenden de algo adentro
y flotan a la superficie de la conciencia—
esa mancha de aceite.

Y me quedé parado mirando los carteles
en la calle estrecha, y el sentido de las palabras
se me borraba, y las palabras se pasaban
a otro idioma y flotaban: una
en la mancha de la otra.