18/04/07
Desfile para ti
Aunque no bien se sabe de qué va
en la basura de anteayer
hallamos lo que aparenta ser un poema patrio.
Llamamos a la gente que usa pinzas
y vinieron, desfilando con capa, espada
bata blanca y bonito maletín, a estudiarlo.
Un éxito enorme.
Desde el segundo instante, siempre más breve
se discutió la maravillosa propiedad de algunas tintas
para tornarse, en raras ocasiones
del color de otra cosa.
En cada esquina, un tenue latir lo anunciaba.
Personas abrigadas hasta los dientes corrían
—se habló de una fabulosa bañera—
camino de los mejores manteles más blancos
y con la intención de ver comer a los héroes.
Los demás nos unimos a ver pasar la bandera—
más que nunca, símbolo de sí misma
y un poquito sucia por los bordes.
Aplaudíamos para limpiarla.
Cuando amaneció, nadie quería perder su sitio.
Hubo pisotones, una frágil violencia
y dentaduras perdidas.
Nos molestaba oír que la nuestra
es una época de barbarie
y más que limitados precios de lavandería.
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