Las hojas secas


Una temporada austera nos vendría de perlas.
Con un poco de gusto y delicadeza
los gatos pisarán el mar de cristales
de donde llega remando una voz como la tuya.
Son varias las tiendas que lo piensan así.
Yo mismo interpreté su audacia en diversas ocasiones
con el resultado feliz de un número de bolsas
de hojas secas para repetir otros otoños.
Si con la carretera hiciésemos lo mismo, dijiste
miles de caravanas nos lo agradecerían.
Sería otra edad de oro.
Pero es demasiado tarde para no arredrarse.
Lo sabemos y nos quitamos el disfraz.
Lo colocamos junto a la estufa para ver si se derrite.
Llámame cuando todo esté listo.