Once


El accidente no tendrá lugar.
El mausoleo no tendrá lugar.
El monumento improvisado no tendrá lugar.
La luna tendrá lugar, pero poco, menguante
esta noche, y más que el humo.
Habrá comercio que tendrá lugar y comercio
que tendrá lugar aunque no lo tenga.
Habrá multitudes, apretadas, apenas con lugar.
Habrá predicadores en busca de lugar.
El subte (2 líneas) pasará por debajo.
Los colectivos arreciarán.
Pero, y esto hay que saberlo, no habrá
distracciones del presente, lugar del futuro
pasado sin lugar, sin que nada nuevo invite
ni nada viejo incite a otro calor, otra venganza
y su traición con otro nombre.

Lo que sí tendrá lugar es la tarea de la luz:
el encandilamiento y la sorpresa
de la pura posibilidad.
Así, acompañaremos la maritización de la ciudad
en sus miles y miles de puertos y calas, de aduanas
y contrabandos, de vicios y virtudes que no dejan
siempre, de ofrecer un mismo rostro, abierto
y cerrado a la vez, que llamamos “lugar”.
Este lugar.