El Bajo


Le estaba chupando la concha a una piba
cuando me acordé:
te debo dinero, un paseo, varias dudas.
Duda y deuda podrían ser la misma.
Noctámbulos como nosotros viven ahí
en el Bajo, recorriéndolo noche tras noche
(madrugada tras madrugada)
en busca de la misma sorpresa
de siempre, adulterando minutos
y horas, como para ahorrarse algo
y gastarlo de nuevo, rascando
bolsillos, adiestrándolos
para que se enteren, mes a mes
y año con año,
de que el jugador nunca pierde.