22/02/07
Más sobre ARCO
Manuel Allue tiene razón en el comentario que hace en su blog sobre la necesaria, muy necesaria, comercialidad de ARCO y de las ferias de arte en general. Así que debo explicarme con mayor claridad.
Por un lado, creo que ARCO podría ser la gran feria de arte latinoamericano e ibérico; lo digo así para incluir a Brasil y a Portugal. En ese sentido, el aspecto educativo no sería para el gran público (que para eso están las instituciones, como dice muy bien Manuel), sino para el mercado. ARCO como la gran herramienta para abrir mercado a nivel global, y su competencia principal sería Art Basel Miami Beach.
Esto es necesario en tanto que nuestros vínculos con América Latina están más que claros, y ARCO podría ser el gran portal hacia Europa y el resto del mundo del arte que sale de esos países. Ahora, ¿esto significa que hay que excluir a las galerías europeas, norteamericanas y asiáticas que vienen a mostrar y ofrecer lo que se produce en sus países? De ninguna manera. Eso sería equivalente a cerrar un diálogo. En otras palabras Madrid, empezando por ARCO, tiene una posibilidad muy clara de convertirse en un cruce de caminos—y recordemos que en la antigüedad las ferias se montaban en los cruces—donde a través del comercio se dieran a conocer los artistas emergentes de su área de influencia.
Por otro lado, está claro que las galerías no pueden sustituir a las instituciones en cuanto a la formación de un público entendido en arte contemporáneo, aunque tengo más fe en ellas que en las instituciones, que rara vez se prestan a ofrecer exposiciones de artistas emergentes, sino que lo hacen pensando más ya en ir estableciendo una especie de canon del arte reciente. Su visión es claramente retrospectiva, mientras que las galerías trabajan a futuro.
Pero sí que creo que las galerías deben ejercer una función educativa en su trabajo diario. En el sentido de que esa es la mejor forma de crear nuevos coleccionistas, o aficionados que aunque no sean coleccionistas, compren algo de vez en cuando. Lo digo no para formar al gran público (esa es otra tarea), sino para formar a un público mayor que invierta su dinero en la producción de sentido que es la razón de ser del arte. Sin un trabajo intenso de generación de sentido, me parece a mí que las galerías siempre estarán sufriendo una falta de mercado.
Todo esto lo digo en términos de educación del mercado, principalmente para ampliarlo. En otro momento tendré que escribir algo sobre la función de quien compra arte en la producción de sentido en su entorno y en la sociedad en la que vive. Por ahora debo dejar una cosa clara: no tengo ningún interés en reabrir un debate sobre la función educativa de ARCO a nivel general. El comercio, además de ser una construcción cultural, es vehículo para la cultura; las primeras ciudades se fundaron como paradas en las rutas comerciales, rutas que a su vez eran transmisoras de cultura. Y si ARCO es una feria situada en un cruce de caminos, entonces lo que interesa saber es qué rutas son las que hay que privilegiar.
De nuevo, agradezco a Manuel Allue que con su comentario me haya puesto en situación de tener que explicarme mejor. No sé si lo he logrado, pero para eso están los blogs y el diálogo, ¿no?
Archivado en: Arte

feb 23, 05:03
Muchas gracias a tí por tenerme en cuenta. Porque seguramente se trata de eso, de tenernos en cuenta. Y desde luego que te has explicado, y estupendamente. Estoy completamente de acuerdo en la función de las galerías como formadores de coleccionismo. Muchas, estupendas, y que están o no en ARCO, lo tienen muy claro y no han dejado de hacerlo nunca. Aunque sea editando catálogos u obra gráfica. En fin, que estamos de acuerdo y que te agradezco de nuevo tu amabilidad. ¡Larga vida a la(s) Feria(s)!
Saludos cordiales.