Un par de consideraciones sobre ARCO



Una de las características principales de ARCO es su escasa capacidad para sorprender. Claro, no es una muestra de lo último, ni de lo relevante, sino una especulación, por parte de las galerías, sobre lo que se vende. Eso no quita, sin embargo, que no haya en esta feria cosas interesantes y hasta importantes. El gran problema de ARCO es que es una feria de mercado secundario, dedicada a la reventa de obras.

Hay galerías, claro, que se dedican a la promoción de artistas nuevos, de obra nueva, pero en tan poco tiempo como dura la feria, es difícil que eso tenga éxito. Lo que tiene éxito es lo ya conocido, lo ya publicitado en los medios y hasta en los museos. Esto limita el papel de ARCO en la escena mundial de las ferias y las bienales. Es así porque la feria no entra en las conversaciones conceptuales, políticas, estéticas que el arte suscita a nivel global. En otras palabras, carece de relevancia en casi todos los sentidos, excepto el comercial, que es por sí solo insuficiente.

No quiero restar importancia al aspecto comercial del arte, esa no es mi intención. Lo que quiero decir es que si ARCO es la principal feria de arte que se ofrece en el mundo de habla hispana, sus obligaciones son mucho mayores. ARCO debería de ofrecer espacio para la innovación; quizá incluso de forma gratuita. Ese espacio sería del máximo interés para quien esté interesado en lo que los artistas hispanoamericanos tienen que decir: ARCO debería ser el primer escaparate artístico del mundo en materia de lo más relevante que se está produciendo en América Latina y la península ibérica. Sin dejar de lado el comercio, interesa que sea algo más que una feria comercial.

Junto con esa aceleración del ritmo conceptual de la feria, no estaría mal que también se produjera un cambio en cuanto al aspecto educativo que ferias de este calibre pueden potenciar, y que eso se trasladara también a las galerías en su trabajo diario. Importa mucho explicar a quien quiera oírlo qué está pasando en el arte contemporáneo. No podemos quedarnos cruzados de brazos y obviar que el arte contemporáneo vive una crisis de legitimidad y de entendimiento desde hace bastante tiempo.

La feria tuvo algo así como 190 mil visitantes. ¿No sería buena idea incorporar a mucha de esa gente en la conversación cultural que ofrece el arte contemporáneo? Eso incrementaría no sólo el número de compradores, sino también el número de personas que participan en el proceso de generación de sentido que es la principal función del arte: nuestra principal función.

2 Comentarios para Un par de consideraciones sobre ARCO

  1. manuel allue escribió:

    Lo siento, Roger. No estamos de acuerdo. Las ferias están para vender y ha costado mucho que la gente lo entienda (y he sido parte implicada hace ya muchos años).

    En mi blog, humildemente, te doy una réplica.

    Saludos muy cordiales.

  2. Roger Colom escribió:

    Gracias por tu comentario, Manuel. Contesto en un nuevo post.