El precio de los libros


No gasto en nada, salvo en alquiler, comida, salir a cenar muy de vez en cuando… y en libros. Pero en Argentina los precios de los libros se han duplicado en los últimos 2 años, más o menos. Así que también compro menos libros. Lo que no logro explicarme es el porqué de esta subida tan drástica.

En marzo, un librero del Parque Rivadavia, en Buenos Aires, me dijo que los libros habían subido un 40% el mes anterior, y no sólo los que recién salían al mercado, sino los que ya estaban. Y esto a mi pregunta de por qué un libro que yo había comprado a 80 pesos un año antes, ahora que lo quería volver a comprar para regalar, estaba a 110.

Esto tiene mucho que ver con las importaciones desde España. En las librerías de Buenos Aires (y hay muchas) se ven tantos libros españoles como argentinos, además de algunos mexicanos. No se encuentra casi nada del resto del mundo que habla, lee y escribe en castellano. Sospecho que los editores argentinos ven cómo se dispara el precio de los libros españoles y marcan los suyos al alza de acuerdo con esas subidas. Si un libro español cuesta entre 150 y 200 pesos, el editor argentino pondrá el suyo entre 100 y 170, dejándolo más barato que el importado, pero más caro que un año antes. Y esto sin contar los libros cuyo precio ya es alto en España; aquí me refiero a libros que no tienen nada de particular en cuanto su producción: los que sólo incluyen texto.

El peso argentino está ligado al dólar. Así que si el dólar baja con relación al euro, el peso también baja con relación al euro de manera automática. Si el peso fuera una moneda que se pudiera cambiar en los mercados internacionales de divisas, quizá la situación sería otra, los importadores podrían pagar en pesos y no tendrían que volverse locos pagando por divisas un precio todavía más alto.

El gobierno argentino ha puesto muchas restricciones, desde los últimos meses del 2011, a las importaciones; más recientemente, al cambio de divisas. El dólar está a 4,50 pesos, y el euro a 5,68. Ese es el cambio oficial. Pero no se puede comprar dólares porque el mercado está restringido. Quien quiera hacerlo, tendrá que ir al mercado negro, o paralelo, como lo están llamando. Y ahí, lo último que supe es que el dólar estaba llegando al los 6 pesos: una especie de devaluación encubierta. Esto quiere decir que el euro debe rondar los 7,57. Esto márca una diferencia del 33%. Y hay que añadirla al precio de los libros.

No cabe duda de que la inflación, calculada alrededor del 25% en el último año, se ha estado comiendo los ingresos de los argentinos. Pero la inflación en el precio de los libros nos ha hecho mucho daño a los leemos.

Doy clases de filosofía y estética en varios centros culturales de Buenos Aires y La Plata. Mis alumnos a menudo no pueden gastarse lo que cuestan los libros que leemos. Esta gente motivada que viene a mi clase porque le interesa el tema, no porque busquen algún título, que no doy. Mucha gente termina leyendo fotocopias. A menudo no me queda otra opción que armar un paquete de lecturas con materiales fotocopiados de varios libros.

Se me ocurre un par de soluciones. Una es que los libros españoles se impriman en Argentina. El gobierno ya apuntó a esto a finales del año pasado, cuando varios contenedores llenos de libros quedaron varados en el puerto. Otra es que juntemos equipos de traductores y correctores, y hagamos nuestras propias traducciones—la mayoría de los libros de filosofía y estética que se encuentran en castellano han sido traducidos de otra lengua—y los vendamos en PDF a 10 pesos, que no sería un precio de venta exactamente, sino una contribución al esfuerzo de saltarnos un sistema de producción intelectual que no funciona. O que, más que propagar el conocimiento, lo limita.

1 Comentarios para El precio de los libros

  1. diana rogovsky escribió:

    Desconozco los detalles de funcionamiento de las mega editoriales transnacionales que, entre negocios tales como el narcotráfico, la fábrica de armas o aviones o vaya Dios a saber, edita y publica libros.Las librerías no tienen casi margen de ganancia, no son aliviadas de ningún tipo de carga impositiva en ningún aspecto y los libreros, salvo los de las cadenas mega (o quizás también sus empleados, seguramente)subsisten a duras penas, casi por tradición o amor al arte. (Estuve casada con un librero por años, y tengo amigos libreros, por eso he escuchado mucho acerca de estas cosas). Lo que si sé, es que hay mucha gente que pide descuentos en las librerías y luego no duda en gastarse sumas enormes en ropas de marcas de moda ..Eso sí me entristece.Bueno, me sentí movida al leer esto, por eso escribo, sólo sé que es un tema complejo y que las librerías no viven, hasta donde yo sé, de los académicos que en gral. se manejan con fotocopias..