16/02/07
Arráncame la vida
Al cabo de un tiempo
caminábamos de la mano
y bajamos a los campos de arena.
Se garantizaba un mundo mejor
más barato y guardado en una cajita de porcelana.
Informados de que no habría más sorpresas
peleamos hasta el último minuto
por el último centímetro que nos quedaba
y salimos triunfantes.
Aunque no con el botín esperado.
Me refiero a que si estás en ello puede que no salga:
o que salga lo opuesto a lo que se desea
mientras se soplan las velas
y otras sales marinas del cumpleaños al uso.
Por eso, tu misión es mirar el reloj de sol.
Entonces comienza nuestro concurso.
En él, la lista de ingredientes va cambiando
de frío a caliente y de verde a otro color.
Al ganador lo encuentran días después en harapos
y le entregan el certificado con los sellos antiguos.
Si tiene suerte le quitarán la arena de los zapatos.
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