Los libros de la BiPA


Nada es definitivo. Por ahora. —— Ramiro Cabana

En la realidad, afuera, en el mundo, en las librerías, en las bibliotecas personales, institucionales y/o públicas, hay toda clase de libros. En la Biblioteca Popular Ambulante, no.

Me gustaría que hubiera toda clase de libros, pero entonces la BiPA sería una biblioteca ambulante más y nada más. Por lo tanto, debe contener libros de un tipo en particular. O de un tipo de tipos.

Por ejemplo: libros que capturen lo real, objetos de la realidad, en toda su crudeza; tratándolos, purificándolos, ordenándolos y clasificándolos lo menos posible.

Por ejemplo: libros que surjan de manera natural (si hacer un libro es natural) de mi vida diaria, de mis apuntes, de mis trabajos, mis listas, mis lecturas, mis escrituras. Aquí también hay lo real presentado con el menor tratamiento posible.

Por ejemplo: homenajes a mis escritores y artistas favoritos. Esto es un poco raro porque implica tomar elementos, técnicas, tácticas de los primeros dos ejemplos y utilizarlos para envolver la obra de otros. Obra que ya pertenece a la realidad, claro, sin olvidar que la realidad también tiene un nivel que es puramente imaginario.

Por ejemplo: libros hechos por otros, pero siguiendo algunas directrices de los primeros tres ejemplos de esta serie. Hasta ahora sólo tengo uno, de Gemma Peris.

(Algunas personas han expresado, quizá con excesivo énfasis, su deseo de construir algún libro para la BiPA. Esto ha servido para que las borre para siempre de la lista de posibles autores. Creo que el libro, de haberlo, tiene que surgir de una conversación, espontáneamente, casi como por accidente, o por sorpresa. ¡Como un susto! Así es como vienen las ideas más interesantes. Y respetar el orden (no siempre natural) en que las cosas aparecen, no forzarlo, es una de las principales directrices de la BiPA.)