26/01/07
3 razones para el exilio
Jorge Benedet me ha sugerido que escriba tres razones por las que irse de España es buena idea. Luego hay que pedir a otros cinco blogs que lo hagan, como en una cadena de esas que piden dinero o condenan a la mala suerte durante un número mágico de años, normalmente el 7. Y otra cosa: podría hablar de las razones personales que tengo para irme (ya que me voy), pero prefiero anotar aquí tres que considero más generales.
1. La calidad de vida se ha ido al carajo. Si no hay futuro, como dice Benedet en su blog, pero hay calidad de vida, por lo menos vivimos bien ahora, aunque no sepamos qué va a pasar dentro de unos años. La calidad de vida empezó a deteriorarse en España con la entrada del euro y la espiral de especulación en ladrillo de los últimos años. Para poner un ejemplo muy sencillo, el precio de una caña de cerveza en un bar se ha duplicado en los últimos cinco años. El incremento brutal de los precios, sin una correspondiente subida de los salarios, ha provocado una sensación de fin de las cosas que amábamos que se nota en la calle y en la actitud de la gente en su interacción con otras personas.
2. Se nota la tristeza de la gente en la calle. Esto tiene que ver con la primera razón. He viajado mucho este año, he estado fuera de España varios meses y me he movido bastante por el país. Y una cosa que me ha llamado la atención es que veo a la gente triste por la calle. Se les nota en la cara, en cómo se mueven, en la mirada. Eso es un cambio, con respecto a años recientes, que probablemente significa que las perspectivas, tanto de presente como de futuro, han cambiado. Y si traducimos tristeza por pobreza espiritual (ya que la tristeza implica una especie de empobrecimiento), entonces nos vemos ante algo realmente serio: una crisis interior que podría llegar a cambiar el país.
3. No hay arte sin subvención. Para mí ésta es la menos importante de las razones, pero sigue siendo una razón. Las subvenciones tuvieron, en su momento, la función de dinamizar y dar valor a una serie de actividades del espíritu que se consideraban en peligro de extinción. Lo malo es que el chute de dinero resultó adictivo. Y ahora hay muchas actividades artísticas que no existirían si no fuera por el dinero público. Esto es un problema de vocación, claramente, y significa que si no recibo dinero, no practico mi arte: ¿será porque no creo en él lo suficiente? En segundo lugar, significa que los artistas abandonan su libertad creativa y discursiva para gustar a los políticos, que son los que deciden adonde va el dinero; su honradez, tanto en la técnica como en los contenidos, desaparece. Lo veo todos los días.
Le paso la bola a los siguientes blogs: O levantador de minas, A desalambrar, Texto casi diario, And now, for something completely different e Islas en la red.
Archivado en: Ideas-sueltas

ene 26, 21:29
O levantador de minas ya se ha sumado a la propuesta. Un abrazo de este insatisfecho optimista.
ene 28, 21:07
La gala de los Goya