Camino de ser sincero


Si lees esto es que estoy lejos, probablemente en ayunas.
Puedo barrer algún sinsentido y no levantar demasiado polvo
pero así es más fácil, menos graso y firme: una vuelta que no termina.
Hay que arrastrar el verano un día para que saber lo que es bueno
parezca un vaso de agua en plena tundra, los lobos ya circulando.

Igual sobra gasolina para las decisiones. O mucha ilusión.
Como si cientos de magos practicaran el mismo número
en el mismo escenario al mismo tiempo delante del mismo público
y alguien cerca estuviera por pedirse un par de birras
más la parte diurna donde encierra sus verdades favoritas.

Cuando estén los remedios, pasado el domingo
—y mucho me queda por aprender hasta entonces—
nos lo anunciarán todo junto, para perder menos.
“El olvido es un instrumento de medición
que nadie se atreve a calibrar,” dijiste una vez, recuerdo.

Pero mientras, averigüemos si tanta irrigación quiere ser útil.
Si adornará mejor la ansiedad cabizbaja y brillante
que siempre he venido anhelando.
Hay que robarse una nueva idea del mundo:
la pintamos por encima y vemos qué nos dan por ella.

3 Comentarios para Camino de ser sincero

  1. Lena Szankay escribió:

    Roger!!! Kopf hoch!!!!
    acuérdate eso de la fe….

  2. Roger escribió:

    Lena,
    Este poema es más pre-monitorio que post. Por eso me hizo gracia colgarlo ahora.
    Y sí, me acuerdo… así es como he vivido siempre.

  3. Voro Cerdán escribió:

    ¿Qué se mide con el olvido? ¿Las ganas de perdonar? ¿La necesidad de vivir cosas de nuevo?.
    El recuerdo puede ser otro instrumento.