El principio de una tradición


And so to me this is as exciting as writing something.
—— Dominique Gonzalez-Foerster

Se me cruza una sombra en la memoria
parecida a una risa, o lo que llega de ella
por la ventana abierta.
Cuando fui a mirar, no había nadie.
Había que cerrar la ventana
para que, con su disfraz de accidente
no entraran más el frío
harapos de invierno y lluvia.
En ese momento pensé en una silla rota
de hace años, y en un caballo
visto desde la autopista
sobre el verde muy breve que había al lado
con una pata delantera atada
para que no escapara, no corriera.

Pero tengo más opciones: estar en la cocina
hablando y hablando, el guiso en el fogón.
Ese calor que hay que ir aprendiendo
de nuevo, año tras año.

La noche, en este agosto austral, se abrió
como una mujer que se quita el abrigo
y sonríe, no alcanzo a ver a quien.
Ahora la lluvia es otra cosa
más parecida a unas ganas de estar ahí
junto a la mujer y verla reír de cerca:
sentir cómo la sombra accidental de su risa
se coloca detrás de otras, o las engaña
marcando rápido su contorno tirando a ¿qué?
¿a violeta?, igual que otra risa igual
sombra contra sombra.

4 Comentarios para El principio de una tradición

  1. Tati escribió:

    Me encanta! Los distintos planos del paisaje y de sus figuras me recuerdan a las Meninas de Velázquez.
    Abre una ventanita a un nivel de percepción común pero con serias dificultades para contarse.
    Besos

  2. Roger escribió:

    ¿Sí? ¿Es para tanto? No me lo hubiera imaginado. A mí lo que más me gustaba de este poema era el título, que me robé de un titular en no sé que diario.
    El principio de algo, y más de una tradición, parece que debe de ser algo grandioso, ¿no? Y sin embargo, a menudo es algo anodino, simple, que apenas se sale de lo normal lo suficiente como para servir de punto de arranque de algo distinto.
    No sé, pero tiendo a desconfiar de las teorías de Big-bang, sobre todo en lo que concierne a lo social, lo humano, esas cosas en las que estamos.
    Besos a repartir

  3. Pedro Casteleiro escribió:

    Está muy bien, no me quedan más palabras que las escritas; y gracias, me siento un poco nutrido por eso que había en el fogón.

  4. gemma escribió:

    Lo me parece más interesante de la poesía es que sus diferentes ruidos y silencios suenan distinto según los ojos que la leen, y después, cada quien, guarda su propia partitura. En la mía, hablar y hablar, en la cocina, mientras se hace el guiso lentamente me parece una magnífica tradición que una vez instauramos.

    Besos