El intelectual de pueblo


Mi gran amigo Pep Izquierdo lleva unas semanas quedándose en casa y como somos tempraneros, nos ha dado por mantener una buena conversación durante el desayuno. Mejor eso que leer el correo electrónico o la prensa. El otro día estuvimos hablando de Álvaro Cunqueiro, y eso me movió a volver a pensar en Mondoñedo, una pequeña ciudad perdida entre bosques en los montes de la provincia de Lugo, una ciudad adormilada, que hace unos años visité, precisamente, en compañía de Pep.
Buenos Aires es una ciudad intensa, enorme, todo lo contrario de Mondoñedo; estas últimas noches, después de la conversación sobre Cunqueiro, me daba por pensar en la posibilidad de instalarme en esa otra ciudad a llevar una vida pacífica y centrada en mis libros. No tengo la menor intención de irme de Buenos Aires, pero este tipo de ensoñaciones van bien para descansar el cuerpo y el espíritu después de un día largo sin parar.
Esta mañana le conté eso a Pep, y nos pusimos a hablar de la figura del intelectual de pueblo, principalmente del historiador de pueblo, tan denostada en España desde el gran auge del cosmopolitismo cutre que se dió en los 80.
Pronto nos dimos cuenta de que la mayoría de los intelectuales de ciudad son, en realidad, intelectuales de pueblo. Lo que distingue a uno y otro es el grado de teoricidad. Digamos que el verdadero intelectual urbano se inclina más hacia la teoría y el de pueblo más hacia la colección de datos, de objetos o de lo que sea. En otras palabras, es un coleccionista. Y en las ciudades hay millones de coleccionistas: de comics, de discos de jazz, de libros sobre la historia de la región, etc.; o incluso de ideas, teorías y sistemas filosóficos.
Y se nota en los cafés. ¿Cuántas veces no me he juntado en uno con gente a charlar de cualquier cosita intelectual y resulta que se dedican a desplegar la colección de datos o ideas que tienen en la cabeza?
Yo, por si a alguien le interesa, soy un híbrido: coleccionista empedernido, pero también aficionado a la explicación y el análisis de las cosas, inclinado hacia la teoría, aspecto que abarca buena parte de mis conversaciones mañaneras con Pep. En Buenos Aires, he conocido a más coleccionistas que a teóricos. En la mayoría de los sitios en los que he vivido también. Supongo que el tipo de intelectual que predomina es el de pueblo.
Pero que no se me malinterprete. El prestigio de los teóricos por encima de los coleccionistas suele ser sólo social, un juego de espejos. El de los coleccionistas a menudo está más relacionado con lo económico, mucho más estable y, quizá, verdadero.

1 Comentarios para El intelectual de pueblo

  1. Voro Cerdán escribió:

    Mis grandes saludos a esos intelectuales de pueblo o de ciudad, aunque la verdadera división es si se venden o si los compran, ¿para quíen trabajan?. ¿son intelectuales industrializados o artesanales?. Y de si se acuerdan de sus principios y todavia hacen cosas por el mero hecho de hacerlas. Como vos que estas apuntito de mandarnos una cosita por el correo.