14/07/09
El hambre
Esta foto me llena de nostalgia. No por el niño—mi abuelo—sino por el perro. Y la nostalgia no sé si será otra cosa también: casi se me hace agua la boca. Esta maldita crisis, ¿cuánto lleva, casi veinte años? Al principio la llamábamos así, crisis; ahora es lo que hay.
Me acuerdo de los primeros años, cuando todavía teníamos esperanzas de que la cosa pasara, como una tormenta tropical, con daños y perjuicios y algunos muertos, pero nada más. Ahora nos reímos de aquellas esperanzas, de aquel optimismo.
El desempleo, el hambre: la gente al principio liberaba, o abandonaba, mejor dicho, a sus mascotas. Jaurías salvajes recorrían las calles, o te asomabas a cualquier auto abandonado y a lo mejor veías una perra con sus cachorritos. A mí me pasó una vez. Pronto, sin embargo, hubo quien mató a su animal de compañía por pura supervivencia. Había que comer, eso está claro. Los que habían conservado sus animales, los sacrificaron. Otros se dedicaron a la caza, y hasta la crianza. Todo era comestible.
En los telediarios, incluso, contaron de gente de provincia que cazaba a sus vecinos y se los comía. La policía pronto puso fin a este tipo de relatos, no había que propagar más miedo. La internet fue expropiada por el estado, o al menos la infraestructura física; así podían controlar mejor las noticias, los rumores. Y la hicieron gratuita. No recuerdo cuánto hace de eso, unos quince años, quizá.
Ahora hay portales que explican cómo plantar un huerto en cualquier sitio: en el patio, para los que tienen uno, en el tejado y hasta dentro mismo de la casa o departamento. Creo que en la red hay más información sobre semillas que cualquier otra cosa. Y todas son transgénicas, claro. El movimiento por la agricultura orgánica fue suprimido ya hace mucho.
Ahora que todos nos hemos vuelto agricultores urbanos, hay menos hambre, es verdad, pero también es cierto que no hay otra clase de trabajos. Desde que se prohibió el comercio, y poco después el dinero, aunque no el trueque, la variedad de empleo desapareció. Mi vecino de arriba, que fue corredor de bolsa cuando todavía existía la Bolsa de Comercio, dice que es mejor así.
Sin embargo, yo creo que esos tiempos pasados, aunque siempre volátiles, por lo menos fueron más divertidos.
Últimamente, cambié un par de gallinas por unos cuantos libros. Tengo electricidad en casa, soy de esos afortunados, pero leo a la luz de una vela igualmente. No quiero que me caiga una inspección por exceso de consumo de luz, y las velas se consiguen fácilmente en la plaza, a cambio de unos cuantos tomates, por ejemplo.
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jul 15, 05:23
Hola Roger, Estamos entrando a la época “Mad Max” o a “La Carretera”, gran libro de Cormac McCarthy.
Abrazo grande.
jul 16, 19:43
Me dio por ahí, supongo. Estaba pensando en cuestiones económicas, la crisis, la relatividad del dinero…
Fue más divertido salir por este otro camino.