Sofía Silva: Desiertos antrópicos

Galería VVV
Inauguración, 4 de junio


Hace ocho años que Sofía Silva vive en Estados Unidos, en Baltimore. Las noticias que nos trae, aunque bellas como son sus fotos, no son alentadoras. Hasta cierto punto hablan de nuestro futuro, ese promovido por la gente que teme la vida en ciudad y se aleja, en busca de barrios cerrados y shoppings, esa modalidad eunuca del tradicional mercado.
Las fotos de Sofía nos cuentan las consecuencias de una elección, cuando ésta se hace masiva: la de vivir en soledad, eludiendo la comunidad. Esas fotos, ya dije, son bellas, tomadas con una idea de simetría y lineas rectas que nos invitan a entrar en el tema, a mirar más de cerca, con más ganas, el precioso desastre que asuela los suburbios de las ciudades norteamericanas.
En EEUU (y lo sé porque he vivido allí), todos los centros comerciales son la misma cosa, efecto de una estandarización de la oferta que desmiente esa libertad de elección que tanto propugna el capitalismo cuando no le queda otra. Pero no sólo es la oferta comercial lo que se estandariza, sino también la vida, que así se vuelve fácilmente reproducible y comercializable en una economía de escala que conduce a la soledad en la experiencia sin fin de lo mismo. Digo sin fin, en los dos sentidos: sin finalidad, e infinita. La experiencia se repite en serie que Usted también pueda ser partícipe de esta experiencia única e irrepetible que es la vida en las afueras.
Las fotos muestran los estacionamientos de los centros comerciales de noche, cuando están cerrados, para describir la soledad de estos no-lugares, lo que es su aislamiento. En las nocturnas, casi todas en blanco y negro, hay cierta dureza. En las diurnas, ya en color, hay casi una nostalgia, imágenes más blandas, con el pavimento mojado, un día de otoño.

En otras fotos aparecen viviendas estandarizadas, todas iguales, bonitas, agradables, limpias, pero sin un alma a la vista. Son panorámicas en las que las líneas de distribución de la vista son efectivas. La fotógrafa juega con la simetría de esos lugares simétricos para abrir el campo de visión hacia el infinito, de nuevo: hacia la soledad sin fin. En otras fotos me llamó la atención la ironía. En una aparece un Home Depot, una cadena de tiendas dedicada a vender artículos para el hogar, pero ya cerrada, con el letrero retirado, aunque queda la sombra de las letras sobre el edificio. En otra, se ve otra tienda de toallas y sábanas, Linens’n‘Things, que quebró hace poco. Hay varios letreros que anuncian la liquidación por cierre. La ironía viene de que la foto está tomada desde un ángulo en el que el letrero más grande—Store Closing (Cierre de la tienda)—queda tapado parcialmente, de manera que se lee Store losing, tienda que pierde. La crisis no sólo es financiera, sino también de un modelo de vida que ha demostrado ser insostenible.

Beatriz Sarlo explica que el shopping es un lugar de control que imita la calle en un sitio cerrado, asegurado, pero sin el caos, sin el azar que a tantos aterra. Lo que las fotos de Sofía nos muestran es el resultado de medio siglo de vivir con miedo, algo en lo que EEUU no deja de estar a la vanguardia. Gran parte de estos suburbios y shoppings dispersos se debe a lo que allí llaman white flight, la huida de los blancos del centro de las ciudades hacia las afueras. Y sí, la cuestión también es racial. Esa misma huida blanca ha servido para alimentar a su vez la cultura del automóvil, ahora también en crisis, como se ha visto últimamente con la nacionalización de General Motors.
Pero el origen de esta huida está en el higienismo promovido por ciertas corrientes puritanas, a finales del siglo XIX y principios del XX, que se escandalizaban con la promiscuidad de la vida en las ciudades. Es la misma actitud que condena el sexo, el tabaco, el alcohol, y que termina condenando la vida en sociedad y en comunidad: en el fondo siempre están el miedo del otro y el miedo a la comunicación. La comunicación, como hemos visto últimamente, no sólo es de información, sino también de enfermedades. ¿Qué es un virus, si no información emergente que actúa por su cuenta?
La fotografía siempre tiene algo de documento. La esencia del documental siempre es moral, aunque la forma de transmitirlo sea estética, y bella. Al final de cualquier posición estética siempre encontramos una moral, y viceversa.
Las fotos de Sofía Silva trabajan las dos caras de esta moneda con gran efectividad. Si una verdad anquilosada, convertida en lugar común, es una moneda cuya superficie se ha borrado, eso aquí no pasa. La moneda con la que Sofía nos paga el esfuerzo de ir hasta Villa Crespo a ver sus fotos tiene sus símbolos y valores bien claros. Y por eso, porque esa moneda sigue siendo útil, yo le doy las gracias.

1 Comentarios para Sofía Silva: Desiertos antrópicos

  1. Sofia escribió:

    Querido Roger,

    que bueno leer tu texto y que interesante tu analisis. No solo coincido en todo lo que estas diciendo, tambien es interesante ver que reacciones e interpretaciones produce mi obra.
    Te cuento que he hecho circular tu texto y ha generado muy buenos comentarios, especialmente la complejidad de tu analisis y la diversidad de problematicas que planteas.

    Aca te paso en comentario de mi amiga Luisa, nacida en Ohio:
    Este review es tremendo. me encanto. siempre me da escalofrios como la gente afuera de este pais lo conoce y lo reconoce mejor que nosotros mismos.

    Saludos, Sofia.