Campions!


Una temporada espectacular, con el mejor juego, el más bello, el tipo de juego que los culés siempre le pedimos al equipo, y resultados impresionantes, goleadas históricas, golazos… todo.
Ayer, llegué a casa a tiempo de escuchar el partido por Catalunya Ràdio. Pensé en ir a algún bar para verlo, pero me apetecía más esa intimidad que da la radio. Me tumbé en la cama con el ordenador a mi lado para oír la voz de Puyal y su equipo. Yo estaba extrañamente tranquilo, en los goles sólo levanté los brazos. No me puse a saltar como un niño (tengo casi 45 años), como hice con el gol de Iniesta contra el Chelsea mientras Puyal gritaba llorando: ¡Don Andrés! ¡Don Andrés!
Hace tres meses que no tengo tele (y muchos más que no tengo tiempo para verla), así que la radio por internet ha sido mi conexión a los partidos.
Ganar Copa, Liga y Champions, como ha hecho este año el Barça, es algo que en ningún otro año me imaginé posible. Hacía falta Guardiola en el banquillo.
Otra cosa extraordinaria: el equipo salió a jugar la final con siete, ¡siete!, jugadores de la cantera, algo que los verdaderos aficionados del Barça vienen pidiendo desde hace años. No es por nacionalismo, que también, sino por fe a que ese proyecto, esa escuela de fútbol y ese compromiso tienen que venir desde abajo. No un equipo comprado, sino un equipo creado desde la cantera, con chicos que llegaron al club a los 13 años y ahora, a los veintipico, lo ganan todo. Tanta globalización del fútbol y resulta que se puede ganar a lo grande, con estilo y con belleza, a partir de la cantera.
Hoy me he levantado como nuevo, después de muchas semanas de mucho trabajo, de cansancio, de insomnio. Hoy vuelvo al trabajo con el ánimo renovado. Y todo porque me tumbé durante un par de horas a escuchar un partido por la radio, y ese partido era la final de la Champions League y el Barça lo ganó.