17/03/09
Asamblea
Para Rubén Verdú y sus muchachos
La niña dura de tus ojos se presenta a la elección de volver en ayunas, que todavía se practica. Su sueño, de calibre inoxidable y cera, exclama con cada nube azul que “¡Ahora apenas se diluye contra el cielo sin brisa!” El resto de los delegados, ligeramente por desclimatizar, ensaya hasta aquí con ese olor a prestamista que parece un hongo de sequía. En esta asamblea la puntualidad de los espejos deja mucho que desear.
Por eso, cuando miro por la ventana a lo lejos, me siento como un fantasma analfabeto ante la ouija. Así las cosas, y alguna palabra orquídea, se desviven hacia otra frontera, pasado el arroz, y el insomnio tamborilea la baba de la lista que nos omite y espera.
Los delegados tienen la costumbre autorromana de izar el pulgar, corto, pronto falto de alegría y perdiendo ese rojo marfil que tanto nos iba a agradar. Alguno, se lleva un susto de madreperla, pero baratito, perjudicándose la indumentaria recién firmada.
El Orador—caspa quemada por el verano y un pucho de saliva entre los dientes—deja en el aire un peligro horadado por días y días de dulzura.
Por fin, y para evitarle a su ruca un bajonazo, el cuarto presi dimitió. Suegras y partidarios ultras le regalaron un paracaídas de diamantes y un potecito de mirra y no toques. Fabuloso todo.
Después, tocó paella y clarete y flan. Para los más pudientes, carajillo sin alcohol. Para terminar hubo más discursos de bombilla y ceniza, de cubilete y andrajo, de teleprmpter y nalga hasta que se alcanzó el álgido lagrimal con uno de lobos y legañas, pataleta y fideo.
Un gran día; ahora, todos a casa y a dormirla.
Archivado en: Improvisaciones

mar 19, 21:18
Genial burrada :-D
gp
mar 23, 14:55
Ayer andaba paseando lo de Hambre para todos (y todas) pero podia haber ido tambien con Palabra orquídea, Mirra y no toques, o La costumbre autorromana de izar el pulgar. Thanx! Hoy tambien me pongo de luces…