El blog de Fernando Pessoa


Muchos escritores, críticos y otros jefes del aburrimiento se han quejado, quejan y seguirán quejando de los blogs. Lo más molesto, claro, es que cualquiera puede armarse uno y ponerse a escribir, además de salir publicado de manera instantánea: máxima libertad de expresión. Atrás queda todo el periplo del escritor, del poeta, que tenía que ganarse el favor de los editores, críticos y demás serenos, conserjes y delatores de la cultura escrita. Será eso lo que más duele; ese súbito desempleo. La tecnología ha traído consigo posibilidades que abren potencialidades, y no hay quien dé abasto para contenerlas, o aprehenderlas.
En cuanto al tema de la calidad, florete predilecto de los negadores, bueno, ¿cuántos libros no encontramos a diario que supuestamente pasaron por los filtros de calidad y que no valen ni una mínima fracción del papel en el que van impresos? Esta discusión ha envejecido muy rápido, y morirá por pura decrepitud.
Sin embargo, el tipo de escritura que se da en los blogs ya existía antes. Ejemplos menores son La vuelta al día en ochenta mundos y Último round, de Julio Cortázar. Pero quizá el (pre)bloguero más importante del siglo XX haya sido Fernando Pessoa.
A su muerte se encontró un baúl lleno de papeles escritos durante algo así como los últimos 20 años de su vida. Un tesoro por publicar. Los había firmados por Pessoa mismo o por sus heterónimos: Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro, los principales. Hoy los llamaríamos nicks, y Pessoa probablemente hubiera armado un blog para cada uno.
También se encontró un sobre en el que venían los textos que luego conformarían el Libro del desasosiego, además de muchos papeles que llevaban la abreviatura L del D. El Libro del Desasosiego se escribió en papelitos, frases sueltas, párrafos largos o cortos, que no terminan de encajar entre sí, no conforman un arco narrativo, ni nada que se pueda considerar unitario. Traspasando el proceso de escritura de ese “libro” a la internet, podríamos decir que cada uno de esos textos, sean de una línea o de varias páginas, es un post.
(Originalmente, Pessoa utilizó el nick, Vicente Guedes, para firmarlos, y luego se quedó con otro, que le gustaba más: Bernardo Soares. De este protoblog se encontraron también textos firmados por un tal Barón de Teive, nick poco usado por Pessoa.)
Santiago Kovadloff, traductor de la edición de Losada, lo llama “no un libro sino su negación y subversión, el libro en potencia, el libro en plena ruina, el libro-sueño, el libro-desesperación, el anti-libro, más allá de toda literatura.” ¿Y no sería ésta una buena definición, casi teológica, del blog? Si uno lee en el Libro del desasosiego una entrada por día, ¿no está leyendo como en un blog? Ahora que el libro, la idea del libro unitario, ya no es posible—y Pessoa, teólogo ateo, bien lo sabía—¿cómo leemos, cómo escribimos, si no es utilizando la forma que la tecnología nos ha traído como salida del laberinto? ¿Cómo hacemos literatura de verdad, si no es en los blogs?

4 Comentarios para El blog de Fernando Pessoa

  1. Roger escribió:

    Quizá valga la pena comentar, también, que mientras no se inventen artilugios que faciliten la lectura de largo aliento en pantalla, los géneros ideales para la escritura en internet serán la poesía y el ensayo, además de la nota poético-filosófica del tipo que se encuentra en el Libro del desasosiego.

  2. Bruno escribió:

    Gran artículo Roger.
    Coincido con la noción de que el medio (papel, blog, narración oral, etc.) no es garantía de la calidad de lo en él comunicado.
    Un abrazo.

  3. Roger escribió:

    Gracias, Bruno

    Lo de la calidad. En fotografía tú has vivido los cambios tecnológicos en carne propia, ¿no? Y han cambiado muchas cosas. Pero la fotografía, sea química o matemática, sigue siendo fotografía, y los criterios de calidad siguen estando ahí, da igual el método que se utilice.
    La discusión sobre los blogs es la misma cosa cansina que la discusión, de hace diez años, sobre la fotografía digital.

    La tecnología nos ofrece unas posibilidades y nos quita otras. Lo bonito, creo yo, es trabajar con lo que hay… lo bonito es trabajar.

    (Por cierto, sé que falta mucho, pero ya tengo agendada tu exposición del año que viene.)

    Un gran abrazo
    rc

  4. Roger escribió:

    Encontré un post en Octaedro acerca de esto de los protoblogueros. Vale la pena echarle un vistazo.