Si sos brujo (2005)


Todo artista sabe que su creatividad depende de la combinación de tres cosas: el juego (también conocido como insipiración), la técnica y la memoria. Si falta cualquiera de los tres, el trabajo de ese artista será insuficiente, le faltará aquello que lo puede convertir en un trabajo importante para la comunidad. Hagamos lo que hagamos, el arte no existe en un vacío, ni en un compartimiento estanco: existe desde, en y para la comunidad.

Si sos brujo es un documental que trata de la recuperación de la memoria del tango. De los tres elementos del arte que apunto arriba, ese es el que prima en este proyecto, al menos a primera vista, porque los otros dos están bien presentes. La película trata de los esfuerzos de un músico por montar una orquesta escuela de tango que sirva para que los músicos jóvenes de hoy puedan aprender las técnicas y los estilos de las grandes orquestas del pasado. Es un proyecto que en cualquier país europeo hubiera recibido financiación casi sin pensar. Pero Ignacio Varchausky, el apasionado promotor de la idea, sabe que esa financiación tendrá problemas en llegar: la Argentina se encuentra en plena crisis, a principios de los 2000.

Pero logra la ayuda de Emilio Balcarce, compositor, bandoneonista, violinista, director de orquesta en la época dorada del tango. Es emocionante ver a Balcarce trabajar con los músicos jóvenes; y uno puede apenas hacerse una idea de la cantidad de esfuerzo invertido en este proyecto. Al principio del documental apunté lo siguiente en mi cuaderno: “Esto que parece un rescate del pasado, en realidad lo es del futuro.” Más adelante, cuando las cosas ya están claras, Varchausky dice: “No tiene que ver sólo con preservar el pasado, tiene que ver con preservar el futuro.” Uno se alegra siempre cuando ve que está en la misma onda con alguien a quien empieza admirar; y yo admiro el esfuerzo y la dedicación (dos versiones de la pasión) que Varchausky despliega en esta película. También hay que hablar de Emilio Balcarce, que deja traslucir su pasión por la música, por el tango, simplemente con la mirada, con el gesto. Sin ser actor, sin estar actuando. Y dice: “Sentir el pasado para hacer la música de hoy.” No se puede ser más claro.

Los que pertenecemos primordialmente a la cultura escrita, a la cultura del libro, que es una cultura de la ausencia, del maestro ausente y mudo, demasiado a menudo nos olvidamos que la transmisión del conocimiento en muchos casos debe ser presencial, de viva voz, con un cuerpo enseñándole al otro cómo moverse. Ocurre con la música, y eso Si sos brujo lo deja bien claro. Un disco no puede enseñarle a un músico que para producir cierto sonido hay que mover la muñeca de cierta manera. Tiene que verlo y oírlo ahí mismo, con el maestro presente.

Aparece el trompetista de jazz Wynton Marsalis y deja claro que sin este tipo de aprendizaje lo que se pierde es el sentido de la música. Perderlo significa volver a empezar, siempre estar empezando de nuevo, pero sin poder recuperar lo bueno que ya se hizo. Eso implica una pérdida enorme en el plano espiritual. Y es esa transmisión del espíritu del tango lo que tenemos que agradecer a la Orquesta Escuela de Tango, y también a la directora Caroline Neal por mostrarnos algo del proceso de este trabajo tan importante.

Menciono a Neal al final porque me da la impresión de que ha hecho todo lo posible por borrarse del documental, por dejar que sean los protagonistas los que hablen, los que se muestren. Yo no soy partidario de este estilo de narrar, ni contrario a él. Creo que cada quien debe contar las cosas como mejor le parezca, y si funciona, bien. En este caso, la ausencia de la directora en escena ayuda a olvidarnos del medio e involucrarnos en el trabajo y la pasión de los protagonistas. Y en este caso, hay que agradecerlo.

Ficha técnica