Hacer patria (2006)

Uno de los documentales más interesantes que he visto en los últimos tiempos, Hacer patria, de David Blaustein, es un encuentro personal, y familiar, con varios aspectos importantes de la historia argentina del siglo XX. Digo historia, pero debería decir también, experiencia: la experiencia argentina. Desde la inmigración de una familia, los Blaustein, pasando por el trabajo duro, la aculturación, las luchas sindicales, el peronismo, el crecimiento de los hijos de esas familias, su actividad profesional, política e intelectual, el proceso y el exilio. Esa familia no sólo es argentina, sin embargo: también es judía, lo cual añade otra dimensión a la experiencia argentina.

Siempre me han interesado las historias de emigrantes, exiliados, expatriados y nómadas. Cuando me levanto por la mañana, no sé en cual de las categorías voy a encajar ese día. Son categorías existenciales distintas; cada una aborda la nostalgia, la cultura, el país de adopción de una manera distinta, dependiendo del nivel de desarraigo que impliquen, y de cómo se viva ese desarraigo.

Es muy común que las familias que emigran intenten olvidar el pasado, volver a empezar tiene a menudo ese precio. Y muchas comienzan por olvidar el la lengua que hablaban para mejor aprender la nueva y adaptarse lo más rápido posible a las nuevas circunstancias. La lengua es una de las principales formas de pertenencia a un país; a través de ellas es como se construye el capital simbólico. Los Blaustein en este documental hablan de cómo sus abuelos dejaron de hablar polaco y se pasaron al español lo más rápido posible. El ídish también se ha olvidado, aunque durante décadas constituyo un nexo de unión para la comunidad judía.

Con la última globalización, sin embargo, las necesidades identitarias de comunidades e individuos han cambiado. En un mundo resbaladizo en el que los flujos de capital (simbólico, financiero, industrial, laboral) son irrefrenables, las identidades se alzan como un baluarte de certeza, de encuentro, de lugar. Supongo que el motivo principal para rodar esta película fue ese, el de afirmar la identidad de un grupo de personas como individuos, como familia, como miembros de una comunidad, como ciudadanos de un país.

Algo me confirma esta suposición: y es que en la película hay muchos sobreentendidos. Como no conozco personalmente a la familia, a veces me perdía con el quien es quién y cual es su relación con los demás, incluso con los títulos a pie de pantalla, que siempre anuncian que este es el primo Tal o esta es la tía Cual. También hay sobreentendidos en cuanto a su experiencia como judíos, cosas que serían largas de contar a los goyim pero que se saben y se entienden perfectamente desde dentro de la comunidad. Y claro, si uno no sabe nada de la historia de la Argentina en el siglo pasado, o de la geografía de Buenos Aires, también habrá asuntos que costará seguir.

Pero no importa. El documental dura un poco más de dos horas y fui incapaz de separarme de la pantalla en ese tiempo. Tanto porque las historias personales que se cuentan son buenas, como porque la relación de esas historias con la sociedad y la historia argentinas me resultaba fascinante. Para entender un país, además de recorrerlo y leer lo más posible sobre él, uno tiene que escuchar lo que la gente cuenta.

Cerca del final de la película, el doctor Ariel Blaustein, hermano del director, cuenta por qué volvió de su exilio en Barcelona: no quería repetir la experiencia familiar de comenzar de nuevo. Cuando uno se va a otro país, se pasa una mitad de la vida dando explicaciones a los nativos, y la otra mitad escuchando pacientemente a los nativos mientras le explican a uno por qué no entiende nada. El doctor tenía que volver a donde no tuviera que dar explicaciones ni escucharlas. Aún así, las cosas hay que contárselas a las nuevas generaciones, y hay que prestar atención a cómo los nuevos ven el mundo; esa ansiedad también está ahí. Esta película contribuye notablemente a esas explicaciones. Y son las explicaciones y las historias las principales herramientas con las que se construye una familia y una comunidad: con las que se hace patria.

Ficha técnica