Nos fuimos (2006)

En su último día de exhibición en el Complejo Tita Merello, acudí a ver Nos Fuimos, de Gonzalo Santiso (Imagenauta Producciones), documental que trata de la experiencia de varios argentinos emigrados a Montreal. Me interesa el tema de la emigración. La mía es una familia de, al parecer, perpetuos emigrantes, viajeros, nómadas: tenemos el virus de la movilidad. La diferencia entre esta familia y la gran mayoría de los emigrantes, sin embargo, es que nosotros nunca hemos emigrado por motivos económicos: los nuestros han sido políticos, artísticos, afectivos, o simplemente porque a alguno tenía ganas de echarle un vistazo al mundo. Esta aclaración importa porque el sistema de la memoria—recuerdos y nostalgias—se da de forma distinta según si uno es nómada o emigrante. Para simplificar, se trata de motivaciones distintas al imaginar y luego emprender el viaje: en el nómada predominan las interiores y la búsqueda de lo exterior, mientras que para el emigrante suele ocurrir lo contrario. Uno se centra en el olvido, otro en la nostalgia, aunque ninguno de los dos tipos de experiencia y pensamiento se da con absoluta pureza. Lo interesante de escuchar a los que se van reside en cómo cada uno negocia el sistema gravitacional de estos dos centros: el del olvido y el de la nostalgia.

Es en este sentido que Santiso ha tenido la fortuna y/o el acierto de encontrarse con un grupo de emigrantes que se enfrentan al problema de la memoria desde actitudes bien distintas. En el documental aparecen el resignado, el que se muere por volver, la que no se encuentra, el que sabe que se queda, la que ha encontrado la manera de aliviar su nostalgia con retornos periódicos, la que ya pertenece a otro mundo. Evidentemente, se trata de algo que cada uno ha de resolver a su manera.

El asunto de la identidad, íntimamente ligado al de la memoria, también saca su cabeza multicolor en esta película. Están el acérrimo argentino, el que se avergüenza de ir abandonando sus costumbres, el que encuentra costumbres que nunca tuvo en su país, el que va adoptando las costumbres de la nueva tierra: una gama bastante amplia de estrategias de aclimatación a la cultura distinta en la que se han zambullido.

En general, las razones por las que las personas entrevistadas han emigrado son económicas. La falta de trabajo, la imposibilidad de conseguir aquello que buscan (incluso lo más básico, como fundar una familia), las empresas que pagan mal o no pagan: todo eso que conduce a la desintegración social. (Luego, esos mismos desintegradores se quejan de que hay basura en las calles y del aumento de la inseguridad ciudadana).

Nos fuimos es un documental sencillo, técnicamente, sin aspavientos estilísticos ni grandes pronunciamientos— es lo que no se si acierto en llamar un documental-conversación. Mientras veía y escuchaba a los entrevistados, no dejaba de preguntarme cosas, como si yo mismo dialogara con ellos. La conversación a la que me refiero tiene lugar en la mente, en el interior, del espectador. Y ese es uno de los grandes valores del cine documental.

El único aspecto que no me gustó no tiene nada que ver con la película, sino más bien con la proyección del video. El Complejo Tita Merello tendrá que adaptarse mejor a los nuevos medios si le interesa convertirse en un lugar de referencia para los trabajos que con gran acierto están presentando tantos cineastas argentinos. Si estos cines donde se puede ver algo que no provenga del bombardeo comercial de Hollywood no hacen ese pequeño esfuerzo, ¿qué les queda a los cineastas más interesantes? ¿Irse, también?

Ficha técnica