Poesía en el colectivo


A los colectivos de Buenos Aires suben toda clase de vendedores (nunca mejor dicho) ambulantes. Los sábados por ejemplo, sube a la línea 2 un chaval que dice, y parece, tener problemas neurológicos y vende 5 caramelos de 10 centavos a un peso para poder comprar el medicamento que lo mantiene estable. Siempre le compro, luego le doy los caramelos a los niños que andan pasando estampitas por los bares (o en el subte) para ver si les compras una. A veces también compro la estampita.
Después está el poeta que sube al 15, reparte folletos como los de abajo y recita los poemas. Luego pasa el sombrero, aunque como dice el folleto, no es necesario comprar para quedárselo. A mí me gusta el poema “Picardía”, sobre todo por la rima asonante.