31/10/06
Drogas vivas
Llevo algunos días en Montevideo. En Uruguay está prohibido fumar en todas partes. Parece que los bares están negociando una tregua en la guerra contra el tabaco, hartos de perder dinero. Luego viene lo sorprendente: un movimiento enorme que parte de las juventudes socialistas pretende la legalización de la marihuana. Daniel Erosa lo cuenta aquí.
Está claro que las drogas sirven para reunir a la gente. Un café y un cigarrillo, cafeína y nicotina, dan para bastante conversación. Nos juntamos a tomar una copa, otros se juntan a fumar un porro; la idea es encontrar un medio para comunicarse. Cultura antigua.
La cultura nueva, sin embargo, la protestante, anglosajona, nos prefiere individuos aislados, más manejables políticamente, más dóciles. Luego, esta cultura de tradición corta ofrece sus propias drogas: los antidepresivos, que sirven para mantenernos mal pero trabajando. Cada vez vemos más publicidad, más legislación, contra las drogas comunitarias— al mismo tiempo, se propagan las drogas del aislamiento, las que producen y extienden la soledad. Esa soledad que sólo encuentra refugio en conversación con el médico, en el momento de ir a renovar la receta.
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