Segundo fragmento


Este también forma parte de ese poema largo en el que estoy metido.

Me pregunto a menudo para qué el poema;
por qué un verso así, aquí, pero no más tarde, igual
cuando con suerte sepamos algo más que lo que nos ocurre
a ti, a mí, juntos y por separado.
Uno se explica los accidentes vez tras vez encima de otra
y con plena conciencia de que mirar cambia lo mirado.
Las habitaciones de la memoria se van llenando en el descuido;
una forma densa del olvido atrae brotes de palabras
de cansancio recuperado
como si en el alma se condensaran y gotearan
gota y gota cada tantas horas
en la manera que tenemos de mirar
de oler el tiempo
de congelar el tacto para otro día, otra vida
y la desesperación de otro lugar.