26/12/07
Notas sobre el poema y el libro disperso
(A ritmo del capítulo 2 de Mil Mesetas)
No producir un libro, sino una manada de libros, que no es una biblioteca. El ideal de la biblioteca es que los libros no se muevan, no se mezclen, no se pierdan: todo fijo, todo en su lugar. En la manada de libros, nadie encuentra nada salvo por accidente, feliz o no. Los libros siempre están en movimiento, intercambiando sus lugares en los estantes, intercambiando páginas; a través del tiempo, siempre resulta imposible volver al mismo libro.
Así, un párrafo aquí, un verso allá, un diálogo, una foto, un mapa, tres poemas con los versos mezclados, otros tres que no han mezclado sus versos, el índice de un tratado de bioquímica: con eso hago un libro. Los elementos se arremolinan; después, riendo, llorando, poniéndose calientes, tocando, huyendo, vuelven a un instante de Shakespeare, a otro de Sterne, o se encuentran a Cervantes. Dentro del libro en manada siempre hay fiesta o guerra, pero siempre hay movimientos, poblaciones de palabras que migran, que se establecen, que no, que en su retorno pierden el sentido, lo recuperan o crean otro nuevo.
Un poema es un instante en la vida de esta manada, separado durante la lectura pero con ansias de volver al movimiento inconstante y perpetuo de esa manada, o de otra. O quizá el poema es el rastro que deja la manada en su travesía hacia el lector. Un poema así, o varios, se pueden convertir en mapa, como las songlines de los aborígenes australianos. Mapa de lecturas y escrituras, de memorias y olvidos, el poema está dentro de la manada, sale, vuelve a entrar, siempre marginal, mapa de la manada de libros y parte de ella.
El poema no es uno, sino multiplicidad de versos que giran, que bailan a un ritmo, a otro, que se alegran o lloran, sin parar, sin detenerse nunca, incluso en el olvido. Los genes de un poema pasan a otro, a muchos, así perpetúan su movimiento. Genes, plagio, cita, recuerdo, repetición, aliteración, con o sin rima, los versos siguen viajando, peregrinos y mapas de peregrinos.
De esta manera entran en nuestras vidas, nos cambian, y al cambiar la ruta de nuestros viajes, cambian la transmisión de nuestro ADN, otro mapa. El viaje es perpetuo, y cada poema es un mapa de un instante del espacio por que transcurre nuestro viaje, nuestra vida, lo que somos.
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ene 5, 23:47
Quizá sea ésta el arte poética que más me ha gustado entre todas que he leído.