Las nuevas aventuras


Dentro de unos días me voy a Buenos Aires. La ciudad me recuerda a Nueva York a principios de los ochenta, una ciudad que no acababa de funcionar, pero con una enorme energía. Hoy Nueva York es tan caro que ha excluido a los artistas que no son ricos. Pronto será un museo, como tantas ciudades europeas.
Estaré un mes en el Río de la Plata. Voy con David de Ugarte a presentar varios proyectos, entre ellos la traducción de Claroline al aymara, al quechua y al guaraní, en el Foro Latinoamericano Memoria e Identidad, organizado por Signo en Montevideo.
Pero también voy a preparar algo el terreno de mi nuevo proyecto: Buenos Aires Ideal. Este proyecto implica la creación de una ciudad virtual, compuesta por elementos reales; en otras palabras, la función del blog es avisar de todo aquello que me parezca interesante y que vale la pena conocer. En una ciudad tan grande, tan dispersa, muchas actividades, comerciales o artísticas, se pierden o se vuelven involuntariamente invisibles. Así que, ¿por qué no reunirlas en un solo espacio? ¿Por qué no crear una especie de mapa temporal, como puede ser un blog, para poner esas actividades en conocimiento del máximo número de personas?
BAI también tendrá una versión no-digital, de incidencia en la realidad, de conversación e intercambio con las personas que están haciendo cosas interesantes. Lo perfecto sería que el nodo BAI se convirtiera en la semilla de una red distribuida de artistas de todos los campos. Ahí, claro, sólo puedo plantar la semilla, no forzar la creación de la red; pero que no pueda forzarla no significa que no pueda influenciarla, con creatividad, con entusiasmo, con ideas nuevas. Esta parte del proyecto es para 2007. BAI es el marco general; pero ya iré contando, aquí y en el blog especializado, las ideas y proyectos, pequeños y grandes, que se vayan desarrollando. Tengo dos Moleskines llenos.

Tengo que agradecer a David de Ugarte su discurso sobre el sionismo digital, aunque me considero más un neonómada. Sobre esto del neonomadismo, creo que David tiende a confundirlo con una de sus versiones, la del Perpetual Traveller. Creo que hay una especie de nuevo nómada que es lo opuesto al PT. Este busca el anonimato, la desaparición rápida de un territorio físico, si hace falta; su motivación es principalmente económica. La otra especie, la que me interesa a mí, se arriesga más; no tiene miedo a darse a conocer, a mostrarse, en el nuevo territorio; pero sí que guarda una reserva de energía para cambiar de territorio si resulta necesario; y su motivación es más de carácter social o artístico. Con todo, el sionista digital, el PT y el nómada al que yo me refiero llevan a cabo una parte sustancial de sus actividades en la red. Ese es su punto en común, además de la movilidad.

También, han sido fructíferas las conversaciones con Carmen Castro, una mujer increíble y una de las personas más potentes que conozco. Carmen ha estado investigando últimamente el feminismo nómada, que es la unión de dos discursos sobre la libertad. Con ella he polemizado sobre una cuestión fundamental en todo esto, que no sé si se debe a la distinta concepción del mundo que tenemos los diferentes géneros. Hemos hablado mucho de la reterritorialización; Carmen insiste (concordando con Deleuze) en que no hace falta moverse de un sitio para cambiar de territorio o ampliarlo, y no lo niego; pero que no haga falta hacerlo no significa que no se deba hacer. Ahí Carmen está más en la línea del sionismo digital, que del nomadismo.

Todas estas constantes discusiones, prolongadas en el tiempo, me han abierto muchas puertas. Ahora sólo falta cruzar el umbral.