27/11/07
Control de equipajes
El jefe de mantenimiento sabe que no hay corriente.
No cortará el automático y morirá electrocutado.
Las maletas se harán esperar.
Llevan etiquetas de otro tiempo y otro lugar
pegadas como un recuerdo extraviado
entre lo que a menudo buscamos:
una vida que entregue su propio símbolo—
ese letrero de neón que noche tras noche
pierde brillo sobre un comercio que no cierra.
Nos gusta que las cosas brillen;
que el ritmo de su ruido nos enganche
para estrenarlo como la música de este viaje.
Y que lo que el viaje va puliendo y daña
encaje igualmente en su sitio: el alba
que da luz a nuestro entusiasmo de recién llegados.
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