Postal sin sello


Hoy me atrae la pura esfera del viaje.
La idea pura, fría, como unas tijeras
y el viaje puro, que borra sus huellas
rojas, duras, tinta y hambre en las manos.

Debemos partir sin saber adónde:
no es fácil el horario de nuestra ira;
ni saber cuántos días nos pedirá
junto al brillo seco de la ciudad.

Pero vivimos seguros de ayer
confiando en el viento que lo traía
y nos lo dejaba cerca y entero.

Hasta que trajo el silbido lejano
de la sangre, del miedo, las sirenas
la gente que corría y vimos caer.