14/11/07
Pertenencias
En todas partes me preguntan de dónde soy. La verdad es que siento cierta vergüenza por no pertenecer a ningún sitio en particular. Y además, por no querer pertenecer a ninguno, a nadie, a nada. Parece que estamos obligados a pertenecer y el que no quiere o no puede es un raro, un deforme.
No hecho de menos a mi familia, ni a ninguno de los lugares en los que he vivido. Hecho de menos a unas pocas personas, ¿se puede decir que mi sentimiento de pertenencia (de haberlo) es hacia ellas?
La gente tiene el hábito de preguntar, cuando oye mi acento, de dónde soy. El acento, para la mayoría, es como una deformidad: si no hablas como nosotros no eres normal, puedes ser mejor o peor, pero no normal. Quizá de lo que siempre he intentado escapar es de esa normalidad, entendiendo normalidad como una forma de medianía, y la medianía como una versión del aburrimiento.
La gente siempre pregunta dos cosas: de dónde eres y a qué te dedicas. Cada pregunta es como un eje en un plano cartesiano. La pregunta geográfica te sitúa en el eje horizontal, positivo o negativo, digno de respeto o de discriminación. La pregunta económica te sitúa en el eje vertical, también en negativo o positivo. Quien pregunta siempre se sitúa en el cruce de los dos ejes, en el cero.
Rara vez pregunto nada de eso. Y no lo hago por varias razones. La primera es por discreción: si me quieres contar algo me lo contarás, te pregunte yo o no. Tampoco pregunto porque no quiero situar a la persona en el plano, ni compararla conmigo, yo en el punto cero. Detesto esas comparaciones. No me interesa de donde es mi interlocutor ni a qué se dedica, o no lo pregunto directamente. Lo que me parece mejor es que la conversación siga sus propios derroteros, que nos contemos historias, que hablemos de cosas; si salen respuestas a las preguntas cartesianas, vale, sabemos más. Pero lo sabemos después de entender o ver otras cosas; no hemos cometido el error de juzgar de antemano.
Pero juzgamos igualmente: por el acento, por la ropa, por la apariencia en general. Hace muchos años mi padre me comentó que debería arreglarme, no le hacía ninguna gracia mi apariencia punk (ni mi actitud punk, que mantengo hasta ahora). Mi respuesta fue la misma que doy con este post: si te intereso habla conmigo, si no, quítate del medio.
Los punks somos los desarraigados de la modernidad filosófica, no de la económica, aunque algunos también. Somos posmodernos en el sentido de una actitud nomádica. Los hippies también son nómadas; la gran diferencia entre las dos identidades creo que es que los hippies creen que se puede vivir en paz, en una paz eterna, cosa que me parece todavía más nihilista que el nihilismo punk. Para decirlo de la forma más escueta posible, los hippies son aceptados porque no dan miedo, sus ideas han sido incorporadas al statu quo de la clase media, incluyendo las religiones new age. Los punks dan miedo porque en realidad no quieren nada, su nihilismo vaga por ahí. O lo que quieren carece de grandeza y, sobre todo, de respetabilidad.
Con decir que soy punk, nómada, ya he establecido una pertenencia, ¿no?
Archivado en: Diario-de-la-vida-diaria

nov 15, 16:15
Interesante texto, gracias.
Saludos
Fernando
nov 15, 16:33
Hombre, estuve a punto de borrarlo, pero ahora que tengo la certeza de que alguien lo ha leído lo dejaré. Lo iba a borrar porque al releerlo esta mañana me dio la impresión de que contaba demasiado, era demasiado explícito acerca de algunas cosas en las que creo, y según las cuales vivo. Ahora que hay un testigo, no me queda otra que apechugar con lo dicho.
Saludos
rc
nov 16, 18:07
Por surte no lo borraste, hubiera sido una pena no poder leerlo, me gustó mucho. Saluditos almagro-valencianos, Ingrid
nov 20, 16:23
Hola Ingrid
Perdona que no contestara antes: el ajetreo diario. Tengo una cosilla que a lo mejor te interesa sobre este tema, y que seguro tendrá algo que ver con tu experiencia: es esto.
¿Sabías que vivo en tu antiguo barrio?
salud
rc
dic 10, 14:37
Hola Roger,
Mis disculpas por la tardanza en la respuesta. Suponía que andarías por esos lares. Será que alguien nos cría, el viento nos amontona y terminamos meando en los mismos rincones. Boedo 137 y Salguero 3786 viví a un lado y al otro de Rivadavia, pero nací en Flores y mucho más tarde migré a San Cristobal. Mi periplo es más extenso pero puedo decir que Buenos Aires es mi antiguo barrio. Espero que Almagro te trate bien .
Saluditos,
Ingrid
dic 10, 17:41
¡Ingrid!
Esa dirección de Salguero está un poco lejos de Rivadavia, ¿no? ¡Casi te caes al Río de La Plata! Si es que no te atropella un tren. O al menos eso pone mi Guía-T.
Saludos
rc
dic 11, 14:07
Es verdad!!!! La calle es Bartolomé Mitre, que furcio! Y encima estoy en la duda de si es 3786 o 3768, me inclino más por esta última, es que la edad hace lo suyo, jaja.
Saludos!!!
Ingrid