Nomadismo y colaboración


Está en Buenos Aires la Muestra Euroamericana de Cine, Vídeo y Arte Digital (MEACVAD), con exposiciones, proyecciones, conferencias y foros de primera calidad.

En un foro de discusión titulado “Viejos medios/nuevos medios: Proceso artístico, ciencia y tecnologías”, me llamó la atención, oyendo a Tania Aedo, que los laboratorios que se han montado en muchas partes del mundo, para que en ellos colaboren científicos y artistas, están fracasando.

En el mismo foro, Mariela Yeregui dijo que lo que hace falta es trabajar de manera transdisciplinar: ni multi, ni inter: trans. Buscar esos intersticios que se abren entre las distintas disciplinas y exdplorarlos. Esto me suena a un trabajo de frontera, que se da en tierra de nadie y que muchas veces se encuentra entre dos o más demarcaciones, sean de países, de ejércitos (con sus correspondientes trincheras), de disciplinas (con sus jergas y conceptos), de idiomas.

Quizá el fracaso de los laboratorios interdisciplinares se deba a una escasez de guías y traductores: personas que sepan moverse entre una demarcación y otra, precisamente por la tierra de nadie, por el espacio difuso de la frontera, acostumbradas a sobrevivir donde apenas hay aire y espacio para hacerlo. Algo así como lo que en el norte de México llaman un coyote.

Una de las labores más importantes y difíciles en la constitución del Santa Fe Institute, el primero en el mundo en dedicarse (de hecho fue fundado para eso) al estudio de sistemas complejos, fue encontrar el punto de comunicación entre físicos y economistas. También había profesionales provenientes de la biologoía, la informática, el urbanismo, la sociología, la química y la neurología, cada una con sus conceptos y su jerga especializada. Había que traducirlo todo para que se entendieran, claro, pero también había que llevarlos a la tierra de nadie, al sitio que pudieran explorar juntos para elaborar los nuevos conceptos.

Hizo falta un equipo de dirección que tuviera paciencia y fe en que todos estos especialistas podían explorar un mismo terreno, cada uno con sus ideas y sus herramientas. Hicieron falta coyotes que llevaran a los especialistas a la tierra de nadie y les enseñaran a vivir en ella con los demás. Había que producir mapas de la tierra incógnita y cada especialista traía su manera de hacerlos: los coyotes ayudaban a traducir esas maneras para que fueran comprensibles por quienes no estaban acostumbrados a usarlas.

En otras palabras, hacía falta un espíritu nómada que, digamos, supiera hablar ya no en términos de círculos, sino en términos de redondeces. Parece perder exactitud en favor de cierta vaguedad, pero en realidad eso es lo que se necesita para poder explorar un terreno nuevo. La idea de la redondez es más abstracta que la de círculo y a la postre, más exacta… menos idealista, más realista.

Quizá el coyote deba ser un filósofo. Habrá que leer mejor a Badiou.

2 Comentarios para Nomadismo y colaboración

  1. Juligan escribió:

    Una reflexión interesantísima. Lo has dado en el clavo. Si tantas líneas de pensamiento hoy en día han llegado a un atolladero, debe ser por falta de tales coyotes. Me pregunto si Deleuze y Guatarri eran precursores, aunque sea con “plateaus” en vez de redondeces.

  2. Roger escribió:

    Bueno, sí, la idea de la redondez y el círculo es precisamente de Mil Mesetas. Tiene que ver con lo que D&G llaman una ciencia nómada que, y cito,

    no sería ni inexacta como las cosas sensibles, ni exacta como las esencias ideales, sino anexacta y sin embargo rigurosa (“inexacta por esencia y no por azar”). El círculo es una esencia fija ideal, orgánica, pero el redondel es una esencia difusa y fluente que se distingue a la vez del círculo y de las cosas redondas (un vaso, una rueda, el sol…). Una figura teoremática es una esencia fija, pero sus transformaciones, deformaciones, ablaciones o aumentos, todas sus variaciones, forman figuras problemáticas difusas y sin embargo rigurosas, en forma de “lenteja”, de “umbela” o de “salero”. Diríase que las esencias difusas extraen de las cosas una determinación que es más que la coseidad, que es la de la corporeidad, y que quizá incluso implica un espíritu de cuerpo. Página 373 de la edición de Pre-Textos.

    Esprírtu de cuerpo= Esprit de corps.

    Como ves, me robé la idea. Bueno, en realidad escribí el post a toda carrera y no tuve tiempo de pasar por casa a copiar la cita.

    Luego, hay un artículo de Badiou en Pensar el cine 2 que contiene algunas ideas interesantes. Por ejemplo:
    Para Kant, o para los doctrinarios de la representación, hay una teoría del conocimiento: qué es conocible y qué no es conocible. Si estamos en la relación entre lo virtual y lo actual ya no es lo mismo. El problema es entender las operaciones de transformación, entender la capacidad creadora del devenir. Platón tiene el mismo problema cuando ataca la cuestión de la existencia del mundo como actualización de lo inteligible. Entonces dice una cosa muy interesante: entre esas operaciones, hay una que es fundamental, y es la cuestión de la relación entre lo mismo y lo otro. Como pueden ver, esa es la cuestión fundamental de la actualización: cómo lo otro puede ser un devenir a partir de lo mismo, cómo puede haber alteración en sentido estricto, porque toda actualización es una alteración.

    Por actualización creo que se refiere a la realización de una serie de números (unos y ceros) en una imagen, como en la fotografía digital. El número sería virtual, la imagen actual. El número sería lo inteligible, lo actual sería la existencia del mundo. Creo. No he tenido tiempo de releer la conferencia de Badiou (la leí la otra noche en el colectivo). Por eso puse, como nota a mí mismo, que había que leerlo mejor. El texto va precisamente sobre las matemáticas y el arte, y cómo su relación presente (en el contexto de la cultura digital) afecta cómo entendemos el cuerpo. Eso me remite al esprit de corps de D&G.

    Lo que creo es que están hablando de cosas muy similares, o las mismas. Y que son los filósofos los que pueden empezar a establecer los vínculos entre científicos y artistas. No lo quería decir, pero me parece que los laboratorios que se han montado en diversas partes del mundo con grandes cantidades de dinero carecen de rigor conceptual. Porque no se puede soltar a personas que no se entienden en un espacio por tiempo limitado y decirles que produzcan algo enteramente nuevo, fascinante y que cambie la forma que tenemos de entender el mundo, el cuerpo o lo que sea.

    Bueno, me he extendido un poco, ¿no?