El anónimo no anónimo

Hace unos días se me ocurrió un proyecto poético que no sé si dará resultado. Es un poco extraño, y lo consulté con Roberto Padilla, artísta plástico y jurídico, que dijo que le gustaba la idea y que la echara para adelante.

Creo que la idea se explica sola en la siguiente carta:

Estimado Sr, Estimada Sra
Usted no me conoce, y yo a usted tampoco. No sabe nada de mí, yo tampoco de usted. He tomado su nombre y dirección del directorio telefónico, al azar, abriéndolo en cualquier página y poniendo un dedo en cualquier sitio.
La razón por la que le escribo esta carta es, precisamente, que ya casi nadie escribe cartas. Existen otros medios, más inmediatos. No tengo gran cosa que contarle. Quizá le interese saber que soy poeta; que llevo cinco meses viviendo en Buenos Aires, que soy español (catalán) aunque crecí y viví muchos años en México y Estados Unidos.
Se me ocurrió lo de escribir cartas al azar a un número de personas desconocidas como una forma de establecer conexiones nuevas en una ciudad extraña. No se preocupe, no estoy interesado en un encuentro cara a cara, ni le voy a pedir dinero, ni se lo voy a dar si usted me lo pide a mí. Lo que me gustaría es que usted me respondiera, si tiene ganas y tiempo; que me escribiese y me contara algo de usted. No tiene por qué ser ninguna información esencial, nada que pueda comprometerle o que usted considere que de alguna forma pone en peligro su intimidad.
Quisiera acumular un grupo de cartas a y de personas a las que no conozco para hacer un libro, una especie de collage de encuentros fortuitos. De llegar a tomar una forma interesante este proyecto, el libro se publicaría con el nombre de todos los corresponsales, a menos de que alguno prefiriese mantener el anonimato.
Espero que no me considere un intruso en su hogar por escribirle de esta manera. No es mi intención, aunque entiendo que puede ser interpretada de esa manera. Si usted no responde a esta carta, no recibirá más noticias mías. Yo sé su dirección, pero usted también sabe la mía; esto es un acto de confianza mutua, algo que veo que no existe entre los habitantes de la ciudad. Y no es sólo esta ciudad, podríamos estar hablando de casi cualquier sitio del mundo. Sin embargo, creo que a los porteños esta situación de desconfianza les es muy dolorosa.
Yo, como viajero, más bien disfruto del anonimato, y tiendo a utilizar la desconfianza a mi favor. He notado que cuando entro en un comercio de Buenos Aires, la gente me trata bien, al parecer debido a mi acento extranjero. O eso me dicen algunas personas con quienes he hablado del asunto. Esta carta es un intento de abrir y comprender otra forma de comunicación: ¿cómo nos comunicamos con nuestros conciudadanos, extraños?, ¿qué hacemos con esa comunicación? ¿qué esperamos de ella, de ellos, de nosotros mismos mientras nos comunicamos?
Espero que este proyecto de cartas al azar me ayude, nos ayude, a responder a estas preguntas. Si a usted le parece bien, escríbame; si no, ya lo dije antes, no volverá a saber de mí.
Le manda un saludo atento
Roger Colom

Lo que sí me comentó Roberto es que incluyera un sobre estampillado, para ayudar a la gente a superar su tacañería y ver si así escriben.

[Visible también en Buenos Aires Ideal ]

4 Comentarios para El anónimo no anónimo

  1. gemma escribió:

    Como me gustaría ser una conciudadana extraña y tener la suerte de recibir esta misiva.

    Adelante con el proyecto que me parece interesantísimo. Y respecto al consejo de Roberto, creo que es muy acertado y no solo sirve para evitar la tacañería del receptor sino que, tal vez, algunos destinatarios/as se sientan obligados/as a usarla para que no acabe en el cubo de la basura, precisamente por tacañería.

    Saludos

  2. L. escribió:

    Acabo de encontrar está dirección y me parece muy interesante y más al leer tu carta, ojala en una de esas casualidades encuentre una en mi correspondencia.

    Saludos.

  3. Roger escribió:

    Bueno, si os envío la carta a vosotros, eso es como derrotar la idea desde el inicio, ¿no?

    Gemma, a ti porque no vives en Buenos Aires. Y a L. simplemente porque se rompería ese aspecto tan importante de la idea que es el azar.

    De todas maneras, si queréis, os mando una postal, o algo por el estilo :-)

    un abrazo

  4. Voro Cerdán escribió:

    Me gusta la idea, creo que lo del sobre y el sello es una tontería, la gente que le guste lo hará de todas las formas. Yo desconfiado por naturaleza evitaría algo con demasiadas facilidades.
    A la gente que les mole la idea y sean de fuera que roben la idea y que compartan los resultados, puede ser bonito.