El bulo de la entrevista

Esta semana, por una de las listas de correo a las que estoy suscrito, me llegó lo que para mí era una novedad, y para muchos otros no lo es: la supuesta entrevista del diario O Globo, de Brasil, a Marcola, el líder mafioso del Primeiro Comando da Capital. Me impresionó tanto que enseguida escribí un mail a Marcos Taracido, de Libro de Notas, para que la enlazara allí. Al día siguiente, me entero de que lo más probable es que la entrevista sea falsa. Lo que sigue son algunas notas que he ido tomando al respecto.More…

1. La entrevista puede ser un bulo, un bulo viral. Y la razón por la cual ha seguido circulando por la red es que de alguna forma resuena en el espacio entre nuestros miedos y la realidad. Algunos comentaristas en los blogs simplemente la consideran falsa, dando a entender que no hay porqué prestar la menor atención al texto. Como si un texto de ficción, sea o no literario, fuera incapaz de transmitir la verdad. A este respecto, un comentarista en el blog de Julián Gallo anotó la siguiente cita de Borges: “La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.”

2. Se puede seguir por esta vía. En el teatro he aprendido que hay que mentir para decir la verdad; es lo que hacen los actores, y es lo que los directores y el resto del equipo les ayudan a hacer. Los poetas también lo hacen; como ejemplo supremo, está la Autopsicografía de Fernando Pessoa, aquí en versión de Santiago Kovadloff:

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

3. Resulta imposible rastrear la entrevista por internet hasta llegar a su origen, dadas las características de la red: hiperdistribuida, de manera que podemos pasar de un punto a otro, pero nunca llegaremos al origen, porque si lo hay, está en el mismo nivel que cualquier otro nodo en la red, lo que lo hace indistinguible. Quizá con mucho tiempo, se podría rastrear en Google hasta llegar a la mención más antigua de dicha entrevista, pero esa es precisamente la cuestión: ¿quién tiene tiempo? Además, el enlace más antiguo que encontráramos podría ser el primero; los enlaces también mueren.

4. Foucault dijo (probablemente no como insulto, pero bien podría pensarse así) que el siglo XXI sería deleuziano, y aquí tenemos un excelente ejemplo. No importa si la entrevista tuvo lugar, lo que importa es que se trata de un flujo de ideas que se convierte en una diversidad de flujos, de ideas, conceptos, actitudes, posibilidades, predicciones, amenazas y demás, sobre lo que está ocurriendo en América Latina: líneas de fuga de su realidad, apenas aprensibles, difíciles de controlar, al parecer imposibles de detener— éste es uno de los temas principales de la entrevista.

5. El Primer Comando Capital (PCC), liderado desde la cárcel por Marcola, es claramente una máquina de guerra (una máquina deleuziana), un aparato nómada dedicado a luchar contra el sedentarismo que es la piedra angular del Estado (y del estado actual de las cosas) a partir de la cual se construye un edificio excluyente, mantenido por funcionarios, sacerdotes, comerciantes y todo aquel con un interés creado en el inmovilismo. La máquina de guerra entra en conflicto directo con esta burocracia de la exclusión, de la escasez programada, programática. Máquinas de guerra son las mafias y las redes terroristas, claro, pero también muchas empresas legales, muchos movimientos alternativos: la que no hace la guerra directamente, hace el amor, se dedica al comercio (global), al blanqueo de dinero, a la creación y diseminación de ideas sobre otros estilos de vida posibles. Tiendo a pensar que poetas como Pessoa, como Baudelaire, fueron y son máquinas de guerra, mientras que hay otros poetas y escritores que forman parte del aparato sedentario.

6. En el intercambio de correos electrónicos entre Marcos Taracido y yo sobre este asunto, venían palabras como “miedo”, “espeluznante”, “aterrador”. Lo mismo en nota que se publicó en Libro de Notas. Creo que una de las funciones de la entrevista a Marcola, falaz o veraz, es producir exactamente eso: miedo. Es un acto terrorista limpio, sin sangre. Una especie de terrorismo lírico.