Ponga su mirada aquí


Se calculó que para satisfacernos haría falta una catástrofe diaria.
Para evitarlo, hubo suicidios y llamadas a la razón;
manos que se hundían en la arena de las heridas;
balcones de rabia en alquiler para verlo todo.
Se multiplicaban señales en el cielo, en el suelo
en las entrañas de los animales
en la sombra de la luna
en dados arrojados al fuego
en huelgas de hambre con uñas escondidas
en hombres harapientos que gritaban sus dudas por la calle
agitando manos sin pulgares.

Como las vacaciones se negaban unas a otras
se creó un mundo alrededor de la muralla
para evitar los viajes.
Se salía y por la noche se volvía.
No apartar los ojos durante la conversación
se convirtió pronto en moda, y luego en virtud.

A cambio, los bancos ofrecían su instrumental claridad.
Lo importante era llegar a tiempo
a las ruedas de prensa e invitar al aperitivo.

Un aluvión de verdades sacudía la opinión
cuyos pedidos ya no cesaban.
Vista la situación
los caballos volvieron al matadero.
Las niñas lloraban y reían
y con cada nueva desgracia
la felicidad individual era más intensa.

“Interesante es la feria gastronómica
a la que nos hemos acostumbrado” se oyó
que dijo una señora en la mesa de al lado.

Entre comidas y
la ansiedad por conocer el futuro
las miradas se untaban en los ojos
dejando intacta la huella de un alma
o el retrato de su fiebre.
La luna dejó un cielo pegajoso
y algo de hielo en la sangre ese invierno.

Las familias se felicitaban entre sí.
Las autoridades también.
El boxeo volvía a estar de moda.
El pegamento de los muebles aguantaba.
Los muros de la ciudad se llenaban de pasquines
anunciando bodas, viajes, ideas nuevas y caras nuevas.
La vida invitaba a mirar y eso era bueno.

Todo eso era un extremo, pero en otro
el índice de precios se clavaba en los espejos.
La navidad perenne resbalaba entre villancicos.
El nuevo faisán acabó aturdido en la subasta.
Durante los banquetes
comensal que saliera un momento no volvía a ser visto
hasta el día siguiente, siempre el mismo:
igual en todo excepto en los detalles.