10/05/12
El Club de las Lecturas Difíciles

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La Biblioteca Popular Ambulante / Radio Comunitaria Móvil (BiPA/RaCMo) es una máquina de afectar los cinco sentidos. El oído, por medio de la radio, la música, las performances poéticas; la vista, por medio de los libros (construidos con los desechos, encontrados en la calle, de múltiples discursos: toda esa intensidad de la comunicación que forma una gran ciudad) y el carro en sí; el tacto, por medio de la madera, el papel, las texturas. Pronto, también afectaremos el gusto y el olfato, una vez incorporemos la cocina de campaña al artefacto. En las próximas semanas, o meses, encontraremos un día para sacar la BiPA/RaCMo al patio de la Casa del Bicentenario, y nos pondremos a cocinar para todo el que quiera venir a comer, a charlar, a inventar nuevas formas de utilizar esta máquina.
Porque se trata de una máquina; de una especie de hardware del cual nosotros (sus constructores) seríamos el software inicial… dígase, el sistema operativo. Manuel De Landa explica que en una máquina de guerra, el soldado es el software. Deleuze y Guattari puntualizan que una máquina de guerra no tiene como función principal la guerra, sino la afectividad. Más que de guerra, entonces, la BiPA/RaCMo es una máquina de generar afectos en/hacia/para/desde nosotros y los otros. Pronto, conforme vayamos poniendo en marcha esta máquina de los afectos, incorporaremos el trabajo, las ideas, la creatividad de muchos otros artistas, poetas y músicos. Y, claro, también las de otras personas que se vayan acercando.
Este encuentro con los demás resulta fundamental para nosotros y nuestro trabajo. Por eso la BiPA/RaCMo tiene ruedas: no se trata de que vengan a vernos, sino de ir nosotros a verlos a ustedes. Ahora, la BiPA/RaCMo permanece estacionada en la Casa del Bicentenario, que se convertirá en algo así como nuestro centro de pruebas durante los próximos meses. Después, saldremos a la calle. La BiPA/RaCMo forma parte de una coalición de proyectos titulada El Gran Aula (junto con A77, Maquila y el CheLA) que tiene como función precisamente salir a la calle a encontrarse con los demás. Esto ocurrirá, por lo general, en Parque Patricios y otras zonas del sur de la ciudad.
Por ahora, hemos puesto en circulación una convocatoria para que nos envíen obras visuales y/o poéticas, que luego serán traducidas por músicos, y otros artistas, en sonidos. Con el material que vayamos recibiendo y las partituras que vaya generando, estamos armando un gran libro y un archivo de obras sonoras. Se puede ver algo de esto ya, este primer día de la puesta en marcha de nuestra máquina, pero aún falta que se den estos encuentros que son tan importantes para nosotros y para la BiPA/RaCMo. Sin ellos, ésta no tiene sentido, no puede ser considerada una obra de arte.
Todo esto que prometemos apenas arranca. Esta es la primera aparición pública de la BiPA/RaCMo, todavía tan aseada y bonita. Eso cambiará, para bien, con el uso, el desgaste con la puesta en acción, los encuentros, las manchas de comida, el traqueteo de la circulación por calles adoquinadas, y el tiempo. Las máquinas son para usarse y ésta se usará.
Leonello Zambón / Roger Colom
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PRIMERAS FOTOS DE LA BiPA-RaCMo A PUNTO DE SALIR DEL TALLER
La BiPA-RaCMo en medio del quilombo del taller
Con los cajones arriba, lista para ser transportada. Llevará también un cajón con el transmisor de radio en el espacio cerrado que hay debajo de la torre.
Con los cajones abajo. En ellos irán los libros. Al bajarlos queda un espacio de trabajo diáfano.
No salgo en esta foto por presumir (bueno, un poquito), sino por mostrar la escala del bicho.
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BiPA (biblioteca popular ambulante) y RaCMo (radio comunitaria móvil) son parte de El Gran Aula, proyecto que incluye una serie de equipamientos móviles para desarrollar actividades en el espacio público. Actualmente estamos trabajando junto a a77 y Paola Salaberri en el CHELA construyendo parte de esta infraestructura nómade, que recorrerá en principio los alrededores de Parque Patricios organizando talleres, recitales, transmisiones y encuentros en la calle.

El 25 de abril inaugurará una muestra en la Casa del Bicentenario en donde presentaremos una versión mutante de la BiPA que incluirá provisoriamente un transmisor de radio, una antena, una serie de receptores y algunos libros instantáneos. La intención es montar un archivo de obras sonoras para radio (de partituras, obras gráficas y audio) y una serie de presentaciones en vivo de estas obras que serán transmitidas por la radio. El archivo y las obras se irán incrementando y desarrollando mientras dure la muestra. Contamos con la colaboración del Ciclo Curados de Espanto de FM La TRIBU, que nos propuso generosamente incluir en el archivo de la BiPA la serie de poemas visuales y sonoros que actualmente están grabando a partir de interpretaciones de artistas especialmente convocados y transeúntes ocasionales.

Nos gustaría ampliar este archivo y proponer contenidos a partir de multiplicidades y cruces, ¡es por eso que los convocamos! La convocatoria no es exclusiva para artistas sonoros, sino para todo aquel que le interese una instancia de traducción poética de algún tipo: gráficos, partituras, textos o sonidos. Ya que hay poco tiempo hasta la inauguración, proponemos a todo el que quiera participar hacerlo de una forma bien concreta y simple enviando una pieza gráfica de algún tipo, que funcione como punto de partida para construir una partitura y luego traducirla a una pieza sonora radiofónica. Las piezas podrán seguir desarrollándose una vez montada la BiPA/RaCMO. Se programarán fechas de presentaciones en vivo que a su vez serán transmitidas por la radio y pasarán a formar parte del archivo sonoro.

I N S T R U C C I O N E S p a r a p a r t i c i p a r / / / / /
Enviar la pieza gráfica (en lo posible antes del 23 de abril, luego seguiremos recibiendo, pero si lo envían rápido llegamos a montar el libro para la inauguración) en un archivo pdf, Word, jpg o una pieza en papel original, fotocopiado o impreso. Hecho en la compu, a mano o utilizando cualquier técnica.
En papeles de cualquier tamaño, con objetos bi o tridimensionales (o no).
Los no-artesanos de la BiPA organizarán todos esos papeles, escritos, imágenes, todas esas partituras, en hojas A3.
Con esto haremos un libro de partituras que entrará formar parte (ejemplar único) de la BiPA/RaCMO y circulará por donde haya que circular.
Una vez terminada una hoja A3, el partituriento siempre tendrá la posibilidad de seguirla interviniendo según los cambios que se den (o no) en la obra sonora y/o gráfica.
Se organizarán presentaciones en vivo a partir del material enviado, quien quiera participar con una perfo podrá aclararlo al enviar la data, así podremos organizar una programación: La BiPA/RaCMO cuenta con un transmisor de radio, antena, una potencia, una mixer y una serie de receptores de audio. Pueden consultarnos por otros equipos para utilizar en las performances (contamos también con algunos reproductores de cinta abierta, instrumentos autoconstruidos, tal vez llevemos el piano fantasma y otros cachivaches)
Se puede enviar un gesto mínimo, no hace falta completitud. Se trata de producir puntos de partida.
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El año pasado, hicimos un curso de tres meses en el que exploramos algunos textos filosóficos y literarios y algunas instancias del arte contemporáneo en busca del OTRO. Este año, me gustaría explorar el tema de la MÁQUINA.
Haríamos una breve incursión histórica, empezando por los autómatas y los mecanismos de relojería, luego los motores y al fin, las redes, las tres formas de entender el mundo maquínicamente que han predominado desde el siglo XVIII. Pararemos un rato en las vanguardias, para explorar su fascinación con las máquinas. Hablaremos de automatismos en el arte, en John Cage por ejemplo. Miraremos algunas máquinas para crear sonetos automáticos. Visitaremos la Fábrica de Warhol. Caeremos atrapados en algunas teorías de redes. Averiguaremos cómo construir un robot con partes sobrantes de nuestros propios cuerpos. ¡Y muchas cosas más!
Algunas de las lecturas:
-Raymond Roussel, Locus Solus
-José Díaz Fernández, La venus mecánica
-Deleuze & Guattari, “Tratado de nomadología: la máquina de guerra”
-Manuel De Landa, Mil años de historia no-lineal
-Rosi Braidotti, Metamorfosis: hacia una teoría materialista del devenir
-Siegfried Kracauer, “El ornamento de la masa”
-William Burroughs, La revolución electrónica
-Philip K. Dick, Blade Runner
-William Gibson, Neuromante
-Algunas movidas ciberpunk y steampunk
-Fragmentos de algunas películas
-Algunos programas informáticos
Deleuze & Guattari no se equivocan, ni frivolizan, cuando utilizan el lenguaje de las matemáticas para describir situaciones humanas, vitales y sociales. Una máquina abstracta, por ejemplo, es un mecanismo matemático capaz de ser encarnado en muchos mecanismos físicos. Esto está en la vanguardia científica, en la filosófica y llegando a la vanguardia artística. Las singularidades, que en Deleuze resultan tan importantes, cobran otra dimensión cuando las entendemos como umbrales de transición en los que la materia pasa del caos al orden en un proceso de autoorganización.
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Leo Zambón en Fundación Telefónica
con la colaboración de Hernán Hayet, Javier Areal Vélez y Roger Colom

Lo que sigue son algunas de las anotaciones que tomé en mi cuaderno durante la destrucción y construcción del piano fantasma. En corchetes, aparecen notas posteriores, surgidas cuando migraba las notas del papel a la pantalla.

El fin de la cultura burguesa. [Por cultura burguesa me refiero a la cultura de la clase media y media alta mercantil e industrial que huyó de sí misma en los años 1970 y 80 hacia el neoliberalismo de los 90, que terminó de destruirla; es una cultura que se autodestruyó, y nosotros somos sus herederos… o los que seguimos adelante después de ese particular Fin del Mundo.]

Ya no sabemos tocar el piano, al menos con todas las implicaciones que tendría tocar el instrumento musical/social de la burguesía del 19. Santo y seña de las señoritas bien trabajadas y bien terminadas, y de las que querían serlo también, el piano era lo que las hijas de buena familia debían aprender a tocar. El piano es un instrumento de percusión que armoniza. Como el sexo.
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Soñé que había sido condenado a muerte… en España. Según el sueño, el gobierno español había aprobado una ley que condenaba a muerte a todo asesino, real o ficticio. A mí me habían encontrado haciendo el papel de un homicida en el teatro. Hace muchísimos años que no soy actor.
Me levantaba temprano. Estábamos en un hotel que era parte de una estación de trenes muy grande. Digo “estábamos” y es que en el sueño todavía estaba casado con Carmen. Me levantaba temprano, salía de la habitación sin hacer ruido y me dirigía al punto de encuentro donde los condenados debíamos entregarnos a la justicia.
Ahí había otros dos hombres. Uno condenado por haber matado a alguien de verdad, otro por haberlo hecho en una función de teatro, como yo. El lugar era una mezcla de estafeta de correos, comisaría, oficinas de la empresa ferroviaria; todo era de madera, muy como en el siglo XIX.
Esta era mi segunda condena. La primera había sido conmutada. Tenía la esperanza de que, habiendo sido ficticio el asesinato, el Estado no viera la necesidad de llevar mi sentencia hasta el fina. Era una de esas esperanzas que uno no se atreve, casi, a tener—al menos no de manera abierta, como si uno se escondiera de si mismo en esto—por superstición, o por acostumbrarse a aguantar lo que venga.
Carmen no sabía nada de esta segunda condena y supuse que pensaría que me había levantado tan temprano para ir a dar un paseo po la ciudad desierta. Se daba cuenta de lo que estaba pasando cuando entraba en una oficina—hablando por teléfono, con la atención puesta en otra cosa—y se sorprendía de verme ahí.
Al poco rato, llegaban los papeles del perdón para el otro actor y para mí. Pero no para el asesino real, que debía pasar por un simulacro de muerte y luego pasaría a la cárcel.
Todo era inútil y ceremonial. Una absoluta pérdida de tiempo, de energías, de dinero. Además de la tremenda presión emocional de no saber si la pena se llevará a cabo o no. En esta España paralela, la de Don Quijote pero ya llegada a nuestros tiempos, pasaban cosas así. Cosas increíbles. Cosas como muy clara y obviamente de mentira, que todo el mundo sabía que eran mentira, pero vueltas de verdad, una “verdad” en la que todo el mundo participaba como si fuera la verdad de verdad.
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(Buenos Aires)
Aparecen algunos libros de la Biblioteca Popular Ambulante en este trabajo de Leonello Zambón. Muy potente.
Estoy terminando un libro especialmente para esta instalación.

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Sólo tengo un secreto, aunque ya no sirve para nada.
Ni el secreto, ni tenerlo.
Otra cosa que no le digo a nadie es que ya no me gusta escribir.
A veces tengo la sensación de que ya no queda nadie
a quien escribir; y si quedara, tampoco tendría gran cosa
que decir. Por eso me quedo aquí, donde estoy
en Buenos Aires, en enero, con la ciudad medio vacía
y viviendo en un silencio casi incesante; y es que no sabría
tampoco a donde ir.
Estoy comiendo más ahora que ya no fumo.
Y bebo demasiado café; tanto que por la noche no duermo
y durante el día tengo sueño, por lo que bebo más café
y así en círculos hasta que me alcance a mí mismo.
Anoche, por ejemplo, me desperté varias veces
con la palabra NO, que incluso dije en voz alta
como si quisiera salir de un susto dentro del sueño.
Soñaba con una mujer a la que quería amar
y a la vez no quería.
Así me pasa con esto de escribir. Diga lo que diga
ya no es más que información o ruido, blanco o negro
uno y cero, on/off: algo y nada. Cualquier algo
y cualquier nada. Siento que uno debe convencerse
de que ha muerto, y seguir adelante ya sólo
como información—aunque sea como duda
como espejo borroso, como un remolino más perdido
en la turbulencia secreta de las horas y los días
pasados en soledad.
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Una especie de relato
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Tras una relación por momentos turbulenta, un hombre y una mujer se separan. Ella vive en La Plata; él en Buenos Aires, a 60 kilómetros. Se ven—se veían—los findes: él tomaba el tren el viernes por la tarde y pasaba con ella sábado, domingo y, a menudo, lunes; ella rara vez iba a Buenos Aires. Su vida juntos ocurría en horarios y lugares de ella, en los que habían dejado establecer una rutina tranquila, placentera. Periódicamente, ella entraba en crisis y le decía a él que no lo quería, o que lo quería a medias. Esto a él le hacía mucho daño y es probable que este daño fuese lo que no le permitiera analizar o entender ese, en realidad, llamado, ese pedido de ayuda que ella le hacía: “Te quiero a medias, no quiero quererte sólo a medias”. No fue hasta un período de relativa calma, tras la ruptura, unas semanas de calma que trajeron con ellas un poco de lucidez, que él pudo pensar y entender aquel mensaje.
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