24 de Noviembre y Caseros


Estamos construyendo un mapa emocional de Buenos Aires.
Pensaba que todo mapa es emocional.
De madera (pino y aglomerado).
No sé si pintarlo, alguna luz: un instante de tragaluz
contra el aire caliente de un colectivo que pasa.
Se admiten apuestas—en red.
Hinchas cantan frente a Huracán, que tampoco sube este año.
Hora pico, un día más en la vida y obra de todo Job.
¿Es Ud. el Sr. Job?
Pregunte a la AFIP, si es tan amable.
Gracias.
No, por favor.

(25 de noviembre, 2014)

Documental en Balvanera


Un café del centro, La Paz.
Es tarde y no queda nadie.
Un camarero se aburre contra la barra.
Le pido que saque el volumen de la tele.
La cámara, fija sobre trípode, graba:

Uno:
Gran cosa no sé.
Ni creo en nada.
O creo que todo es para nada.
Tampoco hurgué nunca
en esa no-fe, mi fe;
por no exponerme
y puro miedo..

Otro:
Un poso de tristeza.

Uno más:
¿Qué se captura desde aquí?
¿Qué se pregunta capturando?
¿Qué árboles de triste elegancia
de otra ciudad, otro tiempo?

Otro:
Cuánta caca de perro hay por las calles.

(texto completo...)

Ashbery en Buenos Aires


John Ashbery está de visita en Buenos Aires. Buenos Aires es la maqueta de un pueblo del Viejo Oeste para el cine y una ciudad universitaria. Ashbery baila flamenco. Yo voy a verlo, pero estoy muy cansado. Mientras Ashbery baila en el teatro/comedor del pueblo, yo tomo notas en mi cuaderno para mantenerme despierto. De repente, ¡un escándalo! Ashbery ha dejado de bailar y me culpa a mí. Todo el mundo me mira. Apenas puedo abrir los ojos. Ashbery se niega a seguir. Los autobuses de turistas esperan a la puerta. El teatro es el saloon del pueblo, pero más grande. La gente va saliendo, enojada conmigo. Saludan a Ashbery uno por uno. Yo me quedo en mi asiento. Quedamos pocos en el teatro/saloon/comedor. Hablo con Ashbery. Le cuento que es domingo y no hay nada que hacer, que me gusta la dueña del bar, un amor inocente, juvenil, lleno de timideces. Ashbery y yo escribimos un poema juntos. En un paréntesis añado un verso en el que me quedo dormido mientras Ashbery baila flamenco.

Formatos para poesía visual/02







Plaza de los Dos Congresos


Lo que no se dice por lo que se quiere decir.
Colectivo gira a derechas y atropella
una señora. Y no se termina de ver.
Juegos de palabras, ¿es ahí? Nubes.
¿Divertir, desviar, cómo salir de ésta?
Y es que una cosa siempre escucha
a la otra, se sigue entre ellas
como una luz que ahorra energía, o no
llegar a conclusión alguna pidiendo un vaso
de agua. ¿Es así como queremos
que quede alineado todo en el tiro al blanco
de nuestros hogares? A mediodía, el que no sepa
la diferencia está equivocado.

[Desde los 50 miras a los 10, esa extrañeza—
esa distancia entre lo que parece que eres
y la respuesta invisible que te imaginas
ahora haciéndote entonces
.]

Trío de palmeras muertas, aún en pie.
Algo de felicidad entre el escombro.
Luego repasar porno atorado en la retina
del cerebro. ¿Disculpe, no me trae después
el catálogo de palabras que anuncian llegada
o retorno de lo que iba a simularse nuevo?
Lo demás estaba suelto, lo juro.
Ignoro cómo pudo ocurrir. Las ratas voladoras
atacan la comida que tú has pagado. Buen sitio
éste para ver pasar a la gente. Más tarde.

7 ideas sobre poesía hacia el presente


1. Los tartamudeos de la lengua. O de la cu-cultura. Rodeados como estamos de palabras. Palabras como arena en un desierto; tormenta de arena de palabras, incesante.

2. Y un vaciamiento de la subjetividad, gran proyecto del capitalismo de consumo en su versión informática/información/finanzas. Son los que ponen arena en la máquina de hacer tormentas, luego la recogen y analizan y le sacan el oro producido al golpearnos, al frotarse contra nosotros. Ellos/nosotros. Los dueños de la máquina y nosotros. Los luditas no protestaban contra las máquinas, sino contra el régimen de propiedad de los medios de producción. La poesía es ludita.

3. Malinterpretación en poesía actual del concepto de concepto. Se le da el sentido que le dan los publicistas o la moda cuando hablan de “concepto”. Y estos, a su vez, malinterpretaron a los artistas conceptuales y sus “conceptos”, que habían malinterpretado a los filósofos, sobre todo a los franceses. La poesía conceptual reacciona contra la poesía sentimental, la de corte Romántico. Pone límites casi políticos a lo que se puede decir y cómo.

4. En realidad, hay que usar toda la escritura que se pueda. Todas las formas de la palabra: escrita, oral, como imagen, como sonido. Hay que trabajar con todas las maneras de hacer poemas, desde el poema sentimental (incluso sin ironía, sin distancia) hasta la transcripción directa del lenguaje diario, colocándola en gruesos tomos de aburrimiento, dándole otra velocidad al lenguaje, haciéndolo otro, aunque parezca el mismo.

5. No todo vale, pero todo importa.

6. Hay que ampliar al máximo el campo de trabajo del poeta. Si se amplía o no el campo de la poesía, eso es otra cosa, no depende del poeta como individuo, sino de su contexto, de la sociedad (incluso la no-lectora) en la que desarrolla su labor.

7. En fin, no se trata de la conquista de nuevos territorios, o de la apertura de nuevos mercados, sino de la población de todos los territorios que se pueda, comenzando por los más cercanos, y atravesando los desiertos que haga falta, con sus tormentas de arena, para llegar a otros, encontrando ahí los terrenos fértiles para la poesía y sus plantas más extrañas.

Corrientes y Canning desde el 15


¿Me dibujas en tu rincón?
Llenemos el dibujo de opinión.
Si está lleno se anuncia.
Estar es como decir al mismo tiempo.
¿Sube Ud. la cifra o lo hago? Yo.
Vendrá esta mañana o mañana
el periodista de la innovación
tipográfica, desleal.
Como en la cafetería de los gitanos
pero más al centro. Un rinconcito
ahí para leer la prensa y tomarse algo
en serio, hacer una lista de retazos
de información: uno mismo, depuesto
vuelve pero encuentra a otro
en su propio cuerpo.
El tiempo como posesión, como cuando
todavía pensabas que el tiempo era
algo sobrenatural.
Y todavía lo pensamos.
Sólo hay que salir a la calle y olerlo.
Alguien dijo que el tiempo es táctil.
Envíale un mensaje y pregunta
cuántos volantes quiere, y si hay
que congelar alguna imagen.
Lo miro en el mapa y te aviso.
¿Qué tiempo nos queda?

Palermo se inunda


tanta belleza encontrada
silencio en el ruido
predecible
descartable
a través de los tiempos
se aleja a la dificultad
una limitación abierta
intriga oído a la pared
espontánea por la radio
derrite el vaso se licúa
si hubiera palabras

milenguatienemáspalabrasquelatuya

singular
sin un solo precio
tu persona aleatoria
¿trajiste el algoritmo?
esa noche de lluvia
París de Buenos Aires
queda otra
con algunos árboles
el viento
la nueva tormenta
su burbuja
globo [falta adjetivo]

Land Art y otros animales preferidos


Leonello Zambon y yo conformamos el equipo COZA, una forma de mantenernos en conversación constante y un espacio en el que podemos construir juntos, aunque cada uno tenga su propia obra. Nuestros intereses artísticos y nuestras formas de trabajar recorren territorios distintos, pero colindantes, es este espacio fronterizo el que llamamos COZA.
Lo que sigue es un intercambio de mails, estando Zambon en Montevideo y Colom en Buenos Aires.

LZ: Desde el balcón de acá se ve esto:

Alta coreografía de máquinas, humanos, madera, metal, hormigón. Todo lo que apuntala y hace posible la construcción es a su vez un conglomerado de arquitecturas anexactas, construidas a través de aproximaciones, tanteos, montajes de materiales extraños entre si, violencias sobre el territorio, marcas y mediciones. La colisión entre la idea y el terreno es en este caso extremadamente violenta. Creo que no me había dado cuenta que los edificios comienzan como ruina. No es que acaban allí. Mas bien, luego de su vida útil, retornan a un estado inicial como ruina. Excavación arqueológica para encontrar un monumento (o construirlo, da igual).

(texto completo...)

Villa Crespo sueña con Villa Gesell


Poema para cuatro voces

— Y se desdibuja el dibujo, dijo.
— ¿Quién?, fue la pregunta.
— Por la mañana respiraremos mejor, añadí
para quedar bien.
— Hay que estudiar el contexto, aseveraría
días más tarde el conferenciante.
— Porque todavía no sabemos si va a llover.
— Son todo rumores.
— Causa y efecto, se oyó por la radio.
— ¿Quién escucha la radio?
— Queremos encarnar alguna especie de cambio.
— 24 grados.
— ¿Qué?
— 24 grados de separación, ahora que no hay nadie.
— También podría ser la temperatura.
— La clase de imágenes que uno colecciona sin querer.
— Como si fuéramos a decir dónde estamos.
— Y todo lo que nos apetece aprender.
— Esa duda, precisamente, dijo el encargado.

(texto completo...)

Aeroparque


Yo lata mosca.

O podría, si me gustaran los aviones.
Más por organización social que por temor
a cualquier encierro en altura. Pero tragamos—
como quien espera mear pronto esa piedra
permanente, la vida entera aguardando
al médico: la esperanza de ser alguien.
Mejor si algo se quiebra de camino
a la inauguración del tarot mural.
Así es el pánico, lleno de domingo
puesto a enfriar y nubes de inseguridad
que nos malentienden.
Además, un viaje no lo regala cualquiera.
Por eso el frío a varios precios y calidades:
hasta que la distancia pare de manipularnos
con su mes de la credulidad:
supuestamente, un amarillo cielo incalculable.

BsAs — LP (15-10-14)


Buenos Aires lleno.

Cuántas veces cerré la puerta para salir.
Me olvidé dinero, luego otra cosa, luego otra cosa, luego otra cosa.

Con la barba soy del siglo 19. Otra vez.
Una vez más.

Octubre es el mes más cruel, querido Hemisferio Sur.

No han cancelado mi tren (breve alegría por eso).

Todos los insumos, toda la tecnología a tus pies. O algo así.
(Recuerdo de Chacarita repentino
que no sé por qué me viene a la cabeza.)

El gordo de al lado: “Ampraam”, dice.
Lo dejo pasar, baja en Quilmes.
Ahora tengo la ventana, sigo leyendo.

Triángulo de guapas, jovencitas, todas leyendo.
Dos, libros; una, una fotocopia.

Cierto malestar, más en casa, todo el día, que ahora aquí;
ahora menos, leyendo: novela, varios poemas.

(texto completo...)

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