Pantum


Sabiendo que esto empieza y termina así
rasquemos el pavimento
hasta un domicilio futuro
donde podamos nombrar números y pasiones.

Rasquemos el movimiento
de pulir nuestras tarjetas, la regla de oro
para poder nombrar números y pasiones
y dejar a Dios sordo en la penumbra.

De pulir tarjetas, una regla de oro
niega otro subterfugio elemental
y deja a Dios sordo en la penumbra
casi exigiendo silencio a las moscas.

Niega tú otros subterfugios elementales
ante la distracción que se ilumina como un ojo
casi exigiendo silencio a las moscas
inventando una razón y su realidad

ante la distracción que se ilumina como un ojo
y abandona furtivamente cualquier crédito
inventando una razón y su realidad
abierta a un otoño más, con otro invierno

que abandona furtivamente cualquier crédito.
Pero ahora nos inspira un renovado azar
abierto a un otoño más, con otro invierno
y la lluvia que invierte en sus alegrías.

Pero ahora nos inspira un renovado azar
hasta un domicilio futuro
y la lluvia que invierte en sus alegrías
sabiendo que esto empieza y termina así.

Nación


Un dolor de muelas, un silencio.
Palabras como lo que queda
de un cuerpo tras una explosión.
Lenguaje que nos mira
del otro lado
como a través de una vidriera
como a detenidos en comisaría
como peces en acuario
o maniquíes desnudos en escaparate
incompleto
como animales en el zoológico
que se mantiene
sin demasiadas ganas—agotada
su razón de ser.

Un túnel de sílabas sueltas.

Alsina y Tacuarí


Para pensar ese momento, la sonrisa
vista de lejos en el colectivo que pasó
acelerando, voladora como un tegumento
de palo borracho en el viento de primavera
y tráfico que barre la 9 de Julio.

Para pensarlo me desvié por laterales
y otras calles de carteles y pensiones agotadas
como una política de la memoria: sin espacio
para sentir el vacío y hechas de miedo
alargado a propósito, aceite flotando
en una mancha de otro aceite.

Y pensé esa sonrisa como una pregunta:
un tegumento que uno pisó sin ver al cruzar
la avenida, corriendo, con el semáforo en rojo.
Y en esas calles sin lugar, de repente la sentí
como una canción, como notas inestables
que se desprenden de algo adentro
y flotan a la superficie de la conciencia—
esa mancha de aceite.

Y me quedé parado mirando los carteles
en la calle estrecha, y el sentido de las palabras
se me borraba, y las palabras se pasaban
a otro idioma y flotaban: una
en la mancha de la otra.

Instrucciones para irse


Este es un poema de ocasión, escrito a pedido, y no sé si a medida. La persona que hace tiempo me lo pidió ahora está pasando un momento difícil. No sé si le servirá de algo volver a leerlo, o quizá sí, para reírse como yo me reí cuando lo encontré buscando otra cosa en mis archivos.

Váyase.
Si no se quiere ir, no se vaya.
Si se quiere ir, váyase.
Si se puede ir, vayase.
Si no se puede ir, haga lo que haga
falta para irse, y váyase.
Si se tiene que ir, váyase.
Si le duele irse, váyase.
Si no quiere otra cosa que irse, váyase.
Si no le queda otra que irse, váyase.
Si tiene la opción de quedarse, váyase.

¿Adónde quiere ir?
¿De dónde viene para quererse ir?
¿Qué significa, para usted, irse?
¿Qué significa irse?

Así, que ya lo sabe: hay que irse.
Déjelo todo tal y como está y váyase.
No se preocupe por su ausencia—
usted no estará para notarla.
No lo piense más:
¡váyase!

Ciencia (poesía) ficción


Transcripción de una grabación fragmentaria
encontrada en las ruinas de las ruinas:

… energía sutil…

… las máquinas de pensar se rompieron
por contagio al perforar de silencio a silencio
su propia columna de tiempo…

… mirada al pasado…

… navegar hacia los cables que sostenían y conducían
el ruido que nos componía. Intentamos dividir en cielo
pero hasta el último instante del aire se incendió…

… y las palabras se quemaban entre sí;
el viento se llevaba la ceniza y la depositaba, lejos
en el filo de lo que hasta hoy no sabemos decir…

… como la del subsuelo de un bosque…

Avistamiento de aves


Tres indigentes, como tres palomas, se reúnen por la mañana junto a una fuente. Se lavan, preparan su día.

Uno: Todos los días llegan.
Otro: Todos pasan.
Tres: Ahora que hablar de cerca es tan difícil.
Otro: Infrecuente. ¡Como si el mundo fuera lenguaje!
Uno: Y sale caro un café. Después viene la nostalgia.
Tres: El instante culpable que ocupa un tiempo entero.
Otro: Lo dice uno que come de la compasión.
Tres: Uno es lo que come.
Uno: O el tiempo que consume.
Otro: Ayer me regalaron una toalla.
Uno: ¡Qué buena que está!
Tres: ¿Me la prestás?
Otro: No.

Tentación


Un poema que no puedo colgar aquí porque lo prometí para una revista que aún no ha salido. Pero no puedo resistir la tentación. No puedo colgar las palabras en el orden en que las escribí, pero puedo colgarlas en orden alfabético. Las palabras son de todos, ¿no? Si alguno de ustedes quiere hacer algo con éstas, adelante.

a acoge adentro Adónde agua agua aire al algo andamio Antes anunciando aquel aquí avanza azul
bailar bala Bernstein blanco borró burbuja but
calle cambiaremos cartografía celos cerrar Charles chorro cielo como con congoja correspondiente
de de De de de de de de de de dead dead débil DeKooning del del desánimo desierto día dificultad Disculpe dónde dorsal delito dorso droga
El el el el el El El el en en en en en es es es Esa Esa ese espejo espina esquina exigente existencia
fantasía felicidades foto fuego futuro
hace Hasta helada hombría hora hotel hoy
in infierno instala instante instante interior is
la la La la la la la la La la La las limpia listening lo Lo los los luego
mano Mañana más más memoria momento
nos not Nuestra nuestra número nutre
obligatorias Ocupemos ojos Otro
página pedigüeño permiso pidió poco poco poetry por presente profundo
que que que Qué que que que que quinquenio
Rauschenberg religión respiración ruido
sagrada sangre se sentí Siempre silencio sin sobra speaking su
The the the tiene to to
vacío vamos venimos ventana viene
Un un un Una uretra
y y y

Nimbo


Words give clothing to hide our nakedness.
—Susan Howe

Hoy, cuando la última novedad
entrega su pasado en el detector de metales
lo que se escucha a lo lejos a falta de elocuencia
podría venir de otro planeta, otra forma
de poner la duda en lo que se estila
y una voz que no salga de las nuestras.

“Por entonces quedaban borrachos famosos
y su coto era el mismo que el nuestro.”

Escondida entre dientes, una cápsula
de experiencia, por si nos capturan
y hay que suicidarse.
La chica de auriculares cruza la calle.
A su segunda inspección vuelve
la tonada forense que la ira tararea
y conocemos bien.

Debemos un domingo y su línea de flotación.
Polonio penetrará la atmósfera
con su foto fantasma, cantando
su favorita del 84. Le preguntaremos
qué forma tiene la próxima nube.

¿Tendrá forma de risa
y no tan alegre? ¿Pasará
por la rendija de cielo que nos toca
entre cuatro edificios, sureste
y noroeste, noreste y suroeste?

Las pintadas en los muros la marcan
como espacio dedicado al vencimiento
de la luz, al respiro granulado
entre conocimiento y vacaciones.
La nueva página se desmentirá mañana.
La ruptura del ritmo lo exige.

Sitcom


Había que dejar dormir a los mendigos
en la puerta del teatro y no pudimos entrar.
La licitación de otra lucidez
nos esperaba en casa, un poco
a regañadientes, colaboracionista
con una mochila que parecía arrastrada
por todos los charcos y alguna conversación
alguna incluso ilegal. Otro prejuicio
abandonó la cercanía que tanto amábamos
dejándonos quietos, leyendo la pantalla.
La sospecha bajaría los días siguientes
cuando el concurso al que nos presentábamos
se condujera entre lo que pensábamos hacer
y lo que pensábamos hasta entonces.
La liebre contrató a la tortuga.
No sé qué problema hubo con la facturación.
Todo es víctima de otro atentado, nos cuentan.
Así es como elegir se convirtió
en la gruta nueva que ahora hay que pintar
con lanzas y bisontes en las paredes.
El tiempo se ha vuelto exclusivo.

La solución


Se desploma un lingote.
El robot en piezas
yace en su caja y su candombe;
en su yogur, en su inexpresividad
aleatoria y renovable.
Se alcanza a ver a una señora
con gesto mussolini por teléfono.
La canción todavía nos necesita.
Sin saber más quién pidió el combo
existencialista, ni quién ha venido
en los últimos meses
a rechazarnos, hay algo ahí
con esa presencia que funciona.
Por ahora, nadie se canta solo;
y menos cuesta arriba con su idioma
híbrido, propiedad de otro intento.
Eso especulábamos la otra mañana
con el panchero.
De vuelta es el mes de la limpieza.
Nuestro honor se resiente.
La salamandra no ha vuelto.
Le rechinan los dientes al espectáculo
al mediodía, y seguimos en el banco
esperando a que el parque cierre:
esa es la ventaja de la luna nueva.

Espejo sin frente


(Bar antiguo, desafiando nostalgias
son tres los que hablan, ginebra ad hoc
y ríen sin demasiado estrépito.)

Uno: Junto al niño que resultó su propio perro
nos reunimos aquí, ahora, garpando el día
sin mirarlo a los ojos.

Dos: Lo siguiente es pura
superpoblación y celebrarlo por culpa
de la medicina…

Tres: (interrumpiendo) o sus youtubers anexos
al bricolage natural a todo sistema.

Uno: (casi cantando) Cada negra hermosa
en su jardín.

Tres: Eso digo siempre, antes
de que me acusen los contrarios.

Dos: La inundación ya no es lo que era:
una canción remotamente afín
a quien la controla.

Uno: Gratis por ahora, o pirata, se desafina
muy fino tanta hilatura.

(texto completo...)

Urbanismo


Mndrtelo
m sale 320p
+ 10p x el sobre:
una guita.

“¿Cómo desarticular
nuestra civilización?
Primero hay que destruir
el correo; o encarecerlo
hasta que se vuelva imposible.”

(No quiero hacer un poema.
No quiero desistir.)

¿Cuando A dice
que somos animales
políticos
quiere decir
que somos bichos
de ciudad—
polis = ciudad, no?

(Pero tiene que ser
uno que no lo sea.)

“Y civilización
viene de civitas:
ciudad.”

(Quizás uno hecho
con los restos:
lo que resta
de lo que aún somos.)

- previous posts