Aislante


castillos curativos
se elevan
evaporan
a la vista
en la arena
del aire
en el agua
del aire
el incendio
del aire
sus árboles negros
caminos crujientes
que empiezan y
terminan
por el medio
nunca una partida
nunca una llegada
y sí todo lo demás
como la voz
que se borra
desaparece lo suficiente
siempre
como la voz

El retorno del otro


No miro suficiente la tele
como para escribir poesía
y salir a regar el patio
disfrutar de las piedras en los bolsillos
al entrar en el río.

Un gordo me saluda cruzando la calle.
Su piercing brilla al sol:
brilla y desbrilla, brilla brilla y desbrilla:
lástima que nadie ya entiende
código morse.

Y puede que ni las siglas infinitas
que nos constituyen
como cuerpo y enfermedad
farmacia y paseo de compras
toyota y agua oxigenada

para atildar el presente
(que ahora llamamos futuro)
bajo su tormenta de sol
y la siesta entera.

Vacante


Luego
luces bajas
se presentan al horizonte
sin avisar procedencia
ni dejar nombre
en recepción
su número.

Y ahora no sabemos.
Ilustramos algunos libros.
Contamos hasta donde nos atrevemos.
Luchamos en silencio.
Equilibramos algunas nubes
medio cerrando los ojos
pero no dejamos mensaje
ni recado.
El horizonte varía
y las luces varían
hasta no estar más.

(Un cine entero se llena de risa.
¡Qué buena esta comedia!
Un cine entero es gente
que no existe ya.)

Pantum


Sabiendo que esto empieza y termina así
rasquemos el pavimento
hasta un domicilio futuro
donde podamos nombrar números y pasiones.

Rasquemos el movimiento
de pulir nuestras tarjetas, la regla de oro
para poder nombrar números y pasiones
y dejar a Dios sordo en la penumbra.

De pulir tarjetas, una regla de oro
niega otro subterfugio elemental
y deja a Dios sordo en la penumbra
casi exigiendo silencio a las moscas.

Niega tú otros subterfugios elementales
ante la distracción que se ilumina como un ojo
casi exigiendo silencio a las moscas
inventando una razón y su realidad

ante la distracción que se ilumina como un ojo
y abandona furtivamente cualquier crédito
inventando una razón y su realidad
abierta a un otoño más, con otro invierno

que abandona furtivamente cualquier crédito.
Pero ahora nos inspira un renovado azar
abierto a un otoño más, con otro invierno
y la lluvia que invierte en sus alegrías.

Pero ahora nos inspira un renovado azar
hasta un domicilio futuro
y la lluvia que invierte en sus alegrías
sabiendo que esto empieza y termina así.

Nación


Un dolor de muelas, un silencio.
Palabras como lo que queda
de un cuerpo tras una explosión.
Lenguaje que nos mira
del otro lado
como a través de una vidriera
como a detenidos en comisaría
como peces en acuario
o maniquíes desnudos en escaparate
incompleto
como animales en el zoológico
que se mantiene
sin demasiadas ganas—agotada
su razón de ser.

Un túnel de sílabas sueltas.

Alsina y Tacuarí


Para pensar ese momento, la sonrisa
vista de lejos en el colectivo que pasó
acelerando, voladora como un tegumento
de palo borracho en el viento de primavera
y tráfico que barre la 9 de Julio.

Para pensarlo me desvié por laterales
y otras calles de carteles y pensiones agotadas
como una política de la memoria: sin espacio
para sentir el vacío y hechas de miedo
alargado a propósito, aceite flotando
en una mancha de otro aceite.

Y pensé esa sonrisa como una pregunta:
un tegumento que uno pisó sin ver al cruzar
la avenida, corriendo, con el semáforo en rojo.
Y en esas calles sin lugar, de repente la sentí
como una canción, como notas inestables
que se desprenden de algo adentro
y flotan a la superficie de la conciencia—
esa mancha de aceite.

Y me quedé parado mirando los carteles
en la calle estrecha, y el sentido de las palabras
se me borraba, y las palabras se pasaban
a otro idioma y flotaban: una
en la mancha de la otra.

Instrucciones para irse


Este es un poema de ocasión, escrito a pedido, y no sé si a medida. La persona que hace tiempo me lo pidió ahora está pasando un momento difícil. No sé si le servirá de algo volver a leerlo, o quizá sí, para reírse como yo me reí cuando lo encontré buscando otra cosa en mis archivos.

Váyase.
Si no se quiere ir, no se vaya.
Si se quiere ir, váyase.
Si se puede ir, vayase.
Si no se puede ir, haga lo que haga
falta para irse, y váyase.
Si se tiene que ir, váyase.
Si le duele irse, váyase.
Si no quiere otra cosa que irse, váyase.
Si no le queda otra que irse, váyase.
Si tiene la opción de quedarse, váyase.

¿Adónde quiere ir?
¿De dónde viene para quererse ir?
¿Qué significa, para usted, irse?
¿Qué significa irse?

Así, que ya lo sabe: hay que irse.
Déjelo todo tal y como está y váyase.
No se preocupe por su ausencia—
usted no estará para notarla.
No lo piense más:
¡váyase!

Ciencia (poesía) ficción


Transcripción de una grabación fragmentaria
encontrada en las ruinas de las ruinas:

… energía sutil…

… las máquinas de pensar se rompieron
por contagio al perforar de silencio a silencio
su propia columna de tiempo…

… mirada al pasado…

… navegar hacia los cables que sostenían y conducían
el ruido que nos componía. Intentamos dividir en cielo
pero hasta el último instante del aire se incendió…

… y las palabras se quemaban entre sí;
el viento se llevaba la ceniza y la depositaba, lejos
en el filo de lo que hasta hoy no sabemos decir…

… como la del subsuelo de un bosque…

Avistamiento de aves


Tres indigentes, como tres palomas, se reúnen por la mañana junto a una fuente. Se lavan, preparan su día.

Uno: Todos los días llegan.
Otro: Todos pasan.
Tres: Ahora que hablar de cerca es tan difícil.
Otro: Infrecuente. ¡Como si el mundo fuera lenguaje!
Uno: Y sale caro un café. Después viene la nostalgia.
Tres: El instante culpable que ocupa un tiempo entero.
Otro: Lo dice uno que come de la compasión.
Tres: Uno es lo que come.
Uno: O el tiempo que consume.
Otro: Ayer me regalaron una toalla.
Uno: ¡Qué buena que está!
Tres: ¿Me la prestás?
Otro: No.

Tentación


Un poema que no puedo colgar aquí porque lo prometí para una revista que aún no ha salido. Pero no puedo resistir la tentación. No puedo colgar las palabras en el orden en que las escribí, pero puedo colgarlas en orden alfabético. Las palabras son de todos, ¿no? Si alguno de ustedes quiere hacer algo con éstas, adelante.

a acoge adentro Adónde agua agua aire al algo andamio Antes anunciando aquel aquí avanza azul
bailar bala Bernstein blanco borró burbuja but
calle cambiaremos cartografía celos cerrar Charles chorro cielo como con congoja correspondiente
de de De de de de de de de de dead dead débil DeKooning del del desánimo desierto día dificultad Disculpe dónde dorsal delito dorso droga
El el el el el El El el en en en en en es es es Esa Esa ese espejo espina esquina exigente existencia
fantasía felicidades foto fuego futuro
hace Hasta helada hombría hora hotel hoy
in infierno instala instante instante interior is
la la La la la la la la La la La las limpia listening lo Lo los los luego
mano Mañana más más memoria momento
nos not Nuestra nuestra número nutre
obligatorias Ocupemos ojos Otro
página pedigüeño permiso pidió poco poco poetry por presente profundo
que que que Qué que que que que quinquenio
Rauschenberg religión respiración ruido
sagrada sangre se sentí Siempre silencio sin sobra speaking su
The the the tiene to to
vacío vamos venimos ventana viene
Un un un Una uretra
y y y

Nimbo


Words give clothing to hide our nakedness.
—Susan Howe

Hoy, cuando la última novedad
entrega su pasado en el detector de metales
lo que se escucha a lo lejos a falta de elocuencia
podría venir de otro planeta, otra forma
de poner la duda en lo que se estila
y una voz que no salga de las nuestras.

“Por entonces quedaban borrachos famosos
y su coto era el mismo que el nuestro.”

Escondida entre dientes, una cápsula
de experiencia, por si nos capturan
y hay que suicidarse.
La chica de auriculares cruza la calle.
A su segunda inspección vuelve
la tonada forense que la ira tararea
y conocemos bien.

Debemos un domingo y su línea de flotación.
Polonio penetrará la atmósfera
con su foto fantasma, cantando
su favorita del 84. Le preguntaremos
qué forma tiene la próxima nube.

¿Tendrá forma de risa
y no tan alegre? ¿Pasará
por la rendija de cielo que nos toca
entre cuatro edificios, sureste
y noroeste, noreste y suroeste?

Las pintadas en los muros la marcan
como espacio dedicado al vencimiento
de la luz, al respiro granulado
entre conocimiento y vacaciones.
La nueva página se desmentirá mañana.
La ruptura del ritmo lo exige.

Sitcom


Había que dejar dormir a los mendigos
en la puerta del teatro y no pudimos entrar.
La licitación de otra lucidez
nos esperaba en casa, un poco
a regañadientes, colaboracionista
con una mochila que parecía arrastrada
por todos los charcos y alguna conversación
alguna incluso ilegal. Otro prejuicio
abandonó la cercanía que tanto amábamos
dejándonos quietos, leyendo la pantalla.
La sospecha bajaría los días siguientes
cuando el concurso al que nos presentábamos
se condujera entre lo que pensábamos hacer
y lo que pensábamos hasta entonces.
La liebre contrató a la tortuga.
No sé qué problema hubo con la facturación.
Todo es víctima de otro atentado, nos cuentan.
Así es como elegir se convirtió
en la gruta nueva que ahora hay que pintar
con lanzas y bisontes en las paredes.
El tiempo se ha vuelto exclusivo.

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