Urbanismo


Mndrtelo
m sale 320p
+ 10p x el sobre:
una guita.

“¿Cómo desarticular
nuestra civilización?
Primero hay que destruir
el correo; o encarecerlo
hasta que se vuelva imposible.”

(No quiero hacer un poema.
No quiero desistir.)

¿Cuando A dice
que somos animales
políticos
quiere decir
que somos bichos
de ciudad—
polis = ciudad, no?

(Pero tiene que ser
uno que no lo sea.)

“Y civilización
viene de civitas:
ciudad.”

(Quizás uno hecho
con los restos:
lo que resta
de lo que aún somos.)

Aniversario


Notábamos, ¿no?, ¿un permiso nuevo?
40 cascarrabias se eligieron.
Llovió, granizó, sopló fuerte el viento.
Era su cumpleaños, el de una amiga.
Todavía no habremos empezado
a confeccionar nada, casi vaciándonos,
casi acercándonos uno con otro
como caníbales caseros, firmes.
La lluvia entró por la ventana dura.
La ventana blanda seguirá inmune
hasta que los elegidos nos anuncien.
Los cumpleaños llegarán diariamente,
repartidos entre la población
hasta agotar existencias (o casi).

Red social


Uno: ¡Tanto secreto en que vivir!
Dos: La economía del dato llega como un alivio.
Tres: Un nuevo dios.
Dos: Y revela al otro con esperanza de que alguien llegue por fin a saber quienes somos.
Uno: Yo, cuanto más visible más íntimo, y viceversa.
Tres: Toda esta exteriorización trae consigo el mandato de un interior nuevo, fresco, conocible y reconocible.
Uno: Ese desgaste de la vida en instantes, ¿no?

En febrero


Un recorrido por la historia del collage, desde el cubismo y el dadaismo hasta el presente, investigando cómo funciona el collage como técnica y como manifestación cultural en distintos medios: en el arte, la literatura, el cine, la música, la publicidad, internet, y cualquier otra posibilidad que se nos ocurra.

La moneda falsa

Con Rosalind Krauss

pode
mos
*
ver
que
hay
una
c- – v – - gencia
c-onol&#243 – - – -
entre
e -
ascenso
del
dinero
como
s&#237mbolo
incon
vertible
de
- a
econo
m&#237a
de
posguerra
y
el
nacim
iento
del
signo
est&#233tico
no
refer – - cial

Se juega


este problema
esta duda
este momento
ese día
aquella conversación
una lista
un plan
una deserción
una noche
aquel desvío
el recuerdo del plan
sin detalles
una mañana
olvidado
la luna todavía
el horizonte
otra idea
otra lista
una curva ciega
un silencio
otra tarde
una cara
mía, reflejada
un escaparate
un reconocimiento
claro
lo que ha cambiado
acumulándose
un callejón
hasta hacerse visible
mi rostro
uno más
otra idea
otro plan
un sol rojo
esta mañana
hoy

El andén


—Y claro, sigo afuera.
—Todos estos años.
—(Asiente) Esperando en el andén.
—Con esa mochila, y el exilio.
—(Ríe) ¡Uno en cada mano!

(Los deja en el suelo para sacar y encender un cigarrillo.)

—Lo más difícil de no fumar es no fumar esperando.
—Posiblemente.
—No sé si la esperanza se hace más difícil sin nicotina.

* * *

tren = distancia
yo = exilio
avión = maltrato
pasaporte = frontera
identidad = interrogatorio
frontera = policía
distancia = lo que fui = yo

* * *

(nací en el exilio
espero morir en mi tierra
el exilio)

Yografía


No uso teléfono móvil de ninguna clase. Las redes sociales, como Twitter y Facebook, han llegado a depender de la inmediatez que los móviles inteligentes proporcionan. Siempre llevo una libretita en el bolsillo, y cuando voy por la calle, anoto constantemente en ella cosas que se me ocurren: versos, ideas para poemas, tuits, cartas, frases que veo pintadas en las paredes. Luego, cuando llego a casa, igual que me vacío los bolsillos, miro en la libreta y saco de ahí lo que en realidad me interesa, más allá de la gracia que me haya hecho en el momento.
Un día empecé a anotar frases para una especie de historia de un Yo, un ego, algo así. Pueden ser ficticios, o mentiras directamente, o pueden ser cosas que en realidad pienso y hago. En casa, me dí cuenta de que podían ser tuits, y los empecé a colgar en la red, con el hashtag #Yografía. Aquí van algunos:

Yo alquilaba un Rolex, reloj de lujo atemporal.

Yo no estaba; pero pensaba en estar.

Yo no sabía que chicle y masticación estaban ligados etimológicamente.

Yo detestaba a los turistas. Ese era mi mejor elitismo.

Yo seguía a un montón de gente en Tw.

Yo pensaba que podría haber arte, poesía, no conceptual.

Yo pensaba que autopublicar era autopublicarse.

Yo intuía que el arte le sacaría el polvo a la vida diaria. De tales polvos, estos lodos.

Ahora al ir a #Yografía, descubrí que otro ya había tuiteado con ese hashtag, colgando frases de corte poético, sin el nivel de autoironía o autosátira que busco—y al que todavía no he llegado. Pero no quiero que se trate de un esfuerzo sostenido. Las frases son frases sueltas, sin continuidad, que surgen de muchos lugares distintos, según las mil y una cosas a las que presto (prestamos todos) atención a diario.

Instructivo Nº5


¿Cuánto hay que romper algo
para luego en casa mentir
que lo entendemos?

Haga la prueba:
Arme una idea
déjela una noche
en la calle
para el vándalo
el tecnócrata
el traidor.

Por la mañana
recoja los pedazos
éntrelos
déjelos encima de la mesa.
Mírelos un rato.

Vuelva a empezar.

Selfi


Hay que estar callados.
Comer coños.
Luego, calle abajo:
nostalgia que viene alegre.

Y mirar tetas.
Tanto que ver—
ese disfrute.
Y un café.

Más tarde hablamos.
Nada que decir
y mucho que hablar—
ese disfrute—
un poco poscoito.

A la larga una conversación.
Aspirar a partir de ahí:
de lo que se repita y repite:
reflujo, ácido, alegría.

Poscoito punto com.
Podría ser, ¿no?
¿Ese disfrute?
¿Cigarrillo en cada mano?

Y así parece que nada hay
mejor que confiar
en las horas para llenarlas.
Nada gris.

El sol rompe sombras.
Se afina el ruido.
Se añade una liturgia a otra.
Conversación—ese disfrute.

Se vende


Todos los poemas de Buenos Aires publicados en este blog, ahora en una edición especial en papel.

Se trata de una edición de la Biblioteca Popular Ambulante, de 50 ejemplares numerados y firmados, con las tapas hechas a mano.

Sale 150p. Pedidos por inbox.

Arte de Volantería


Estoy escribiendo una serie nueva de poemas. Me interesa la calle, me interesan las calles de Buenos Aires, y más las del centro. Caminando por esas calles recojo o me dan volantes de todas clases, la publicidad barata es incesante, inevitable. Los colecciono. He hecho muchos libros con volantes: buena parte de la Biblioteca Popular Ambulante. Ahora estoy tomando la información que viene en los volantes y destilándola en poemas. Las palabras entran en el poema tal y como aparecen en el volante, no las retoco, no cambio nada; son las palabras de la tribu, de la calle, de la ciudad, de lo que somos. Son nuestras palabras. No son las únicas, pero es innegable que son nuestras.

Además de los volantes, están los letreros hechos a mano que se ven en muchos comercios. Miles y miles de avisos de todas clases. De ahí también surgen poemas.

Durante años he incluido en mis poemas las palabras de otros. No sé si la patria es el otro, pero estoy seguro de que el lenguaje sí lo es. Las palabras no me pertenecen a mí, por muy poeta que sea, son de todos; el lenguaje, lo que hacemos con él, es cosa de todos.

Hay dos vertientes generales de la poesía. Una intenta mostrar la experiencia del individuo, su lugar en el mundo, cómo construye ese individuo su interior y cómo habita su exterior. La otra muestra las corrientes de lenguaje y experiencia que atraviesan al poeta desde su afuera. Ambas son válidas, ambas pueden ser interesantes y potentes. La primera, con una trayectoria más conocida, privilegiada en los últimos dos siglos, domina aún el discurso poético. La segunda, sin embargo, tiende a ocupar a una cierta vanguardia del presente, que ha encontrado en la enorme cantidad de escritura que circula por internet una fuente de inspiración y material muy importante.

A mí me interesan las dos formas. Vengo de la primera, y de una manera u otra, durante los últimos cinco años, he estado escribiendo poemas y haciendo libros con las dos. “Poemas de Buenos Aires” es poesía lírica aunque incluye palabras de otros. “Arte de volantería” se está construyendo exclusivamente a partir de las palabras de otros, no tanto las encontradas en internet, como sí las encontradas en la calle.

- previous posts